Lo interesante de este índice –Index of economic Freedom- viene a ser la relación directa entre el desenvolvimiento económico del país y el bienestar de la población. Lo elabora Heritage Foundation, un grupo de reflexión –think tank- con sede en la capital americana.
¿Cómo se visualiza la libertad económica? En la facultad que goza el ciudadano común para obrar según su inteligencia y antojo en la realización de sus actividades, resultante –en dependencia- de las políticas económicas del país que se trate. En este caso, la calidad de vida está expresada en las restricciones económicas, o en su defecto en el grado de intervención del gobierno.
El otro parámetro no menos cuestionado es la relación directa entre el comportamiento del PIB y la libertad económica. Insertamos la salvedad de que la aplicación de este criterio no puede ser genérico cuando del PIB se trate, pues hay, como lo hemos dicho en reiteradas oportunidades, diversos tipos de conformación del PIB. El caso del tipo del PIB que predomina en Latinoamérica, particularmente en República Dominicana, restringe ostensiblemente la libertad económica, pues su diseño se inspira en una política fiscalista a partir del estimulo de las importaciones, castigando inmisericordemente la actividad exportadora, que traería sin ninguna duda bienestar económico y mayor calidad de vida para todos los dominicanos. Es obvio que al restringir el desarrollo de los mercados externos de consumo da al traste con la expansión del empleo. ¿El resultado? Siendo un país pequeño de un pleno empleo que bordea los seis millones de habitantes –el resto de la población es dependiente- se mantiene una fuerza improductiva flotante –desempleo- de un treinta por ciento.
¿Cómo se visualiza la libertad económica? En la facultad que goza el ciudadano común para obrar según su inteligencia y antojo en la realización de sus actividades, resultante –en dependencia- de las políticas económicas del país que se trate. En este caso, la calidad de vida está expresada en las restricciones económicas, o en su defecto en el grado de intervención del gobierno.
El otro parámetro no menos cuestionado es la relación directa entre el comportamiento del PIB y la libertad económica. Insertamos la salvedad de que la aplicación de este criterio no puede ser genérico cuando del PIB se trate, pues hay, como lo hemos dicho en reiteradas oportunidades, diversos tipos de conformación del PIB. El caso del tipo del PIB que predomina en Latinoamérica, particularmente en República Dominicana, restringe ostensiblemente la libertad económica, pues su diseño se inspira en una política fiscalista a partir del estimulo de las importaciones, castigando inmisericordemente la actividad exportadora, que traería sin ninguna duda bienestar económico y mayor calidad de vida para todos los dominicanos. Es obvio que al restringir el desarrollo de los mercados externos de consumo da al traste con la expansión del empleo. ¿El resultado? Siendo un país pequeño de un pleno empleo que bordea los seis millones de habitantes –el resto de la población es dependiente- se mantiene una fuerza improductiva flotante –desempleo- de un treinta por ciento.