#168 MERCADO DE DEUDAS

Es un artificio monetario, una burbuja financiera, simples transacciones de documentos comerciales sin más sustento que papeles y el nivel de confianza del momento que inspira el emisor, el estado dominicano.
Mientras más tiempo obvie el emisor el efecto multiplicador de las acreencias derivadas, la burbuja seguirá creciendo, tensando la economía, provocando rigideces en toda la estructura económica, sin otra salida que seguir emitiendo derivados financieros, a ver hasta donde aguanta la expansión de la burbuja en cuestión.
Mientras más crece la burbuja financiera más aumenta su volatilidad rediciendo el nivel de confianza de los documentos comerciales que la sustentan.
El riesgo de que explote la burbuja se debe sobre todo a que el Banco Central no controla la actividad productiva de la economía dominicana, único recurso que le da la propiedad de dureza o blandura al velamen de la burbuja en referencia. De ahí la importancia del destino de los recursos captados a través de la emisión de los derivados financieros.
La gravedad del problema ocurre cuando las emisiones que circulan en el mercado de deudas se destinan recurrentemente al reciclaje de deudas viejas, de forma semejante al esquema financiero Ponzi (ver columna #17 de Economía & Educación: http://www.jorgelsegura-bdc.blogspot.com/
), burbuja que se expande con captación de recursos de terceros, recursos que a la vez se utilizan para cubrir los intereses que devengan los depositantes del esquema financiero en cuestión.
La economía dominicana es endeble. La debilidad deviene del carácter dependiente, no produce bienes de valor agregado diferenciador que posibilite la captación de divisas, ingresos que fortalecería significativamente la economía, a la vez que ampliaría la capacidad del empleo y por ende el sano crecimiento del PIB. Eso no está ocurriendo. Lamentablemente disponemos de un sector empresarial que regatea el aumento de la capacidad de consumo de la población, insensible al desarrollo económico, quejosos, cuando son ellos quienes contribuyen de forma inducida a esta situación.
Las perspectivas del mercado secundario dominicano, ese mercado de deudas, no tiene al momento ningún futuro cierto.