La semana pasada –recuerden que esta columna, colaboración, sale una vez a la semana, martes o miércoles- lancé la propuesta de la creación de una unidad de Inteligencia Comercial (IC), lógicamente la sugerencia la hacía al gobierno y al empresariado, inquieto como muchos ciudadanos de la isla, cuando observamos de soslayo la economía que nos gastamos, abierta al endeudamiento y la importación, cerrada, empero, a la exportación. Decidimos explicar algo de la Inteligencia Comercial, pues ahí les va.
Requerimos, un input necesario, de información en flujo constante, de los mercados externos de consumo al cual tendríamos acceso desde que se realizaron los convenios multilaterales de libre comercio. Actualmente este recurso está en la informalidad, no está enfocado en función de nuestras necesidades financieras de divisas. La información tiene que ver con el comportamiento de las economías con las cuales vayamos a establecer enlaces. Información de todo tipo, no sólo de carácter comercial. Además el comportamiento demográfico, que van abriendo nuevas necesidades insatisfechas, convirtiéndolas en oportunidades de producción para nuestra economía. Cuidado con la confusión, con el descubrimiento por enésima vez del nuevo mundo por algún incauto, en su creencia de que es la reencarnación de Cristóbal Colón. Esta iniciativa, la IC, no se trata del harto conocido emburujamiento con la información la internet. Esencialmente la unidad de Inteligencia Comercial –en términos figurados equivale a la ubicación de un radar comercial- consiste en una estructura con presencia física en los destinos futuros de nuestros bienes y servicios, aquellos de facturación dominicana, a fin de que el enlace funcione, y en consecuencia pueda abrirse la posibilidad de concretarse la actividad exportadora.
Requerimos, un input necesario, de información en flujo constante, de los mercados externos de consumo al cual tendríamos acceso desde que se realizaron los convenios multilaterales de libre comercio. Actualmente este recurso está en la informalidad, no está enfocado en función de nuestras necesidades financieras de divisas. La información tiene que ver con el comportamiento de las economías con las cuales vayamos a establecer enlaces. Información de todo tipo, no sólo de carácter comercial. Además el comportamiento demográfico, que van abriendo nuevas necesidades insatisfechas, convirtiéndolas en oportunidades de producción para nuestra economía. Cuidado con la confusión, con el descubrimiento por enésima vez del nuevo mundo por algún incauto, en su creencia de que es la reencarnación de Cristóbal Colón. Esta iniciativa, la IC, no se trata del harto conocido emburujamiento con la información la internet. Esencialmente la unidad de Inteligencia Comercial –en términos figurados equivale a la ubicación de un radar comercial- consiste en una estructura con presencia física en los destinos futuros de nuestros bienes y servicios, aquellos de facturación dominicana, a fin de que el enlace funcione, y en consecuencia pueda abrirse la posibilidad de concretarse la actividad exportadora.