#188 EL DESARROLLO CABALGA SOBRE LA EXPORTACIÓN

La discusión central de la economía dominicana no es el crecimiento. Tal como está concebido difícilmente sea el reflejo de la realidad social y económica. Alrededor del crecimiento se especula con un desparpajo inconcebible atribuyéndole falsas propiedades. Cualquier economía está habilitada para crecer, aptas para que ocurran transacciones, sin distingo de otro factor que no sea el comercio local. Recordemos que el crecimiento económico está politizado, sobre todo con el tema de la pobreza, degeneró hace tiempo en argumentos demagógicos de boca de los politicuchos de dudosa estofa, en otras palabras el término crecimiento advierte en el campo de la economía, una comprensión coloquial corrompida.
El desarrollo connota otra semántica, aún mantiene la pureza conceptual, y dificulta la demagogia, con el riesgo de poner en evidencia fofos planteamientos.
Con el desarrollo no se trata de medir la actividad económica sino de encomiar los aspectos de la economía, esto es, los matices y los rasgos de los que tiene entre manos nuestro país en cuanto al soporte de los flujos financieros además de la corriente de bienes y servicios internos y externos. El desarrollo redimensiona el factor humano y los agentes económicos, en el rol del empleo y el consumo. En otras palabras el desarrollo –me refiero al desarrollo económico- se aleja de la atomización, polarizando el conjunto de valores a los que deben abocarse las fuerzas vivas del país.
La exportación es la manifestación más relevante del desarrollo económico. Con la exportación podemos medir el grado de desarrollo que tiene una economía determinada, así como el grado de solidez o fragilidad, factores que están ausentes cuando de mensura nos referimos al PIB.