#234 DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO FALLIDO

Nos referimos al crecimiento económico, al aumento del PIB que ocurre con periodicidad en la isla. Pero... la distribución del ingreso,... ¿qué? Cuestión incontrovertible de política económica, no al revés. En apariencia tiene pocos dolientes o ninguno en la opinión pública isleña, ¿por qué? La Real Academia Española no se equivocó esta vez cuando definió el adjetivo de “fallido” como frustrado, que no se consigue realizar.
El crecimiento económico del siete por ciento como lo declara, muy orondo, el banco central, reflejaría, pensamos todos, el aumento del bienestar de la población de la isla. Sin embargo, la realidad es otra, ¿en dónde está el error de percepción del ciudadano isleño? ¡Oh! En el modo en que se reparte la canasta del ingreso, los panes que en un acto milagroso y sin precedentes produjo Jesús, en clara alusión a la molesta sensación de hambre del grupúsculo que oía sus peroratas. En nuestro caso, el lance de la economía dominicana, la proporción de los panes no es igual ni por asomo. La distribución del ingreso es inducida al estado de fallido.
No subestimemos el siete por ciento del crecimiento económico que disfrutamos los dominicanos, aunque sean éstos unos pocos, en oposición a los muchos que les ha tocado la más minúscula, si acaso nada de la proporción, entiéndase la distribución de los ingresos que produjo ese siete por ciento de crecimiento económico.
Fuimos victimas de la operación matemática de la suma, cuando esperábamos –esperanza matemática de corte estadístico- la justa operación de la división, en este caso lo que refleje en propiedad la proporción más o menos pareja de la medida porcentual.
Visto este escrito reflexivo que discurren sus estresados ojos, no me sorprendería si coligiera en la expresión, < ¡ajá!, así es >.