#250 DEUDA EXTERNA

La deuda externa dominicana ha incursionado en una acelerada espiral de abultadas obligaciones que conlleva el compromiso forzoso del reintegro y compensación periódica de dinero. ¿De dónde brota el reembolso? ¿Con quién cuenta el gobierno de turno? De los ingresos de la población. La espiral de pasivos induce a la espiral de amortización. ¿El resultado? Inflación endémica, una amenaza al equilibrio macroeconómico.
Reza la creencia que el que no debe no es gente, incorporando la visión suspicaz ante la falta de historial de crédito. Se colige el principio incongruente que el país no está en bancarrota si accede al crédito internacional o al mercado de valores.
La deuda del país hasta el año 1999 era de cinco mil millones de dólares, hoy ronda los doce mil. Aún así el Banco Mundial califica la República Dominicana un país de deuda sostenible, con índice deuda/exportación del 50% del ratio. El parámetro de insostenibilidad de la deuda es para las economías que superan el 150% del ratio en cuestión.
En esta época se mira con recelo aquel que a nadie debe. En el lenguaje de hoy el crédito habla de la solvencia moral y material y engendra confianza, aunque en ocasiones la codicia y la imprudencia de algunos gobernantes de turno induzcan a un aumento desproporcionado de la deuda, sumiendo a la sociedad al abandono, la deshonestidad y hasta al mismo suicidio.
Se dan casos interesantes en nuestra región, por ejemplo Nicaragua, considerado un país altamente endeudado, con el ingreso bajo e índice deuda/exportación de 2,579%, cifra trece veces mayor para ser un país sostenible. Otro caso es Guatemala, a pesar de que históricamente su deuda ha sido más grande al volumen de sus exportaciones, se considera un país poco endeudado. No diríamos lo mismo de Honduras, endeudado en cinco mil quinientos millones de dólares, ha entrado a formar parte del HIPC ó “Iniciativa para Países Pobres altamente Endeudados”, con el 40% de su población por debajo del umbral de la pobreza y el 25% adulta analfabeta.
La máxima cristiana: “Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra. No debáis a nadie nada” es moralmente ansiada pero en todo caso de muy cuesta arriba en nuestro sistema económico actual.