#266 LA ECONOMÍA DE HUMALA

Es una economía cuestionadora, presumo que flotará en aguas turbulentas en lo que encuentra las circunstancias predominantes que sirven de norte a los países empobrecidos. No obstante, se presume la economía la andina – se sumaría a la boliviana- en referencia obligada, no dejaremos de observarla.
¿Cuándo el TLC –Tratado de Libre Comercio- es lesivo para una economía? El principio primario de gestión comercial se identifica decididamente con el desarrollo de los mercados, condición sine qua non si deseamos participar exitosamente en el esquema de comercio progresista. Ahí está el caso de Taiwán.
Vista la experiencia en el Caribe, aún predomina la alergia a la figura del TLC, que no es otra cosa que la protección de las debilidades de los empresarios locales. Poco aporta el TLC a las economías interactuantes si éstas no están en disposición de aupar el libre flujo de mercancías. No nos engañemos. El problema esencial radica en la falta de empresarios exportadores, no me refiero a la ficción empresarial que representa el funesto modelo de zona franca. Empecemos por desarrollar la industria de exportación, integrando la economía dominicana al desarrollo y luego al crecimiento, no al revés.
Aún nos cuesta entender que la economía en esencia configura un agregado social de carácter multisectorial, experiencia de la realidad de un pueblo en particular. Si actuamos con sentido individualista, que es en esencia el limitado alcance del enfoque comercial, intermedista o importador, sólo incidiremos parcialmente, un discreto impacto que no se merecen los dominicanos.
El TLC es el escenario donde operan flujos de mercancías, es predominantemente un esquema fabril, manufacturero e industrial. Mal haríamos si lo enfocamos solamente desde la óptica comercial.