Tanto se ha relajado el precio del combustible vehicular en la isla, que se percibe confuso y perturbador, un componente inflamable en la insulana psicología social .
Estamos en desacuerdo con la rebaja del precio del combustible. Esto podría resultar ilógico, si acaso poco razonable, ahora que el precio del barril del petróleo, insumo gráfico de la energía refinada, está en el punto de desplome.
Si seguimos la lógica del bolsillo, la alegría durara poco, porque en menos tiempo de lo que canta un gallo el precio del barril remontará el vuelo cual ave fénix. La reivindicación de marras es tan perniciosa como el exiguo aprecio que le tenemos al ahorro. ¿Dónde ira a parar el diferencial de la rebaja? No hay que ser adivino: más y más consumo de combustible.
Tengo la siguiente propuesta, ésta consiste en incentivar el consumo dirigido, con la intención de evitar el aumento del precio de combustible en el corto plazo. ¿En qué consiste el consumo dirigido? El gobierno resarciría con un bono el diferencial percibido y dejado de descontar a través del precio del combustible vehicular. El bono se liberaría contra los productos básicos de la canasta familiar. El bono sería negociable entre sus beneficiarios dueños de vehículos; redimibles al portador, nos referimos a la figura del bono liquido.
Existe tal insensibilidad social en el consumo que lo hemos satanizado con el celebre cliché: “el cliente siempre tiene la razón”, que conlleva alegremente la burbuja del consumismo, penosa coyuntura que tiene acogotado a los países con insuficiencia de ingresos, pero sobre todo con una pasmosa carencia de creatividad.
Estamos en desacuerdo con la rebaja del precio del combustible. Esto podría resultar ilógico, si acaso poco razonable, ahora que el precio del barril del petróleo, insumo gráfico de la energía refinada, está en el punto de desplome.
Si seguimos la lógica del bolsillo, la alegría durara poco, porque en menos tiempo de lo que canta un gallo el precio del barril remontará el vuelo cual ave fénix. La reivindicación de marras es tan perniciosa como el exiguo aprecio que le tenemos al ahorro. ¿Dónde ira a parar el diferencial de la rebaja? No hay que ser adivino: más y más consumo de combustible.
Tengo la siguiente propuesta, ésta consiste en incentivar el consumo dirigido, con la intención de evitar el aumento del precio de combustible en el corto plazo. ¿En qué consiste el consumo dirigido? El gobierno resarciría con un bono el diferencial percibido y dejado de descontar a través del precio del combustible vehicular. El bono se liberaría contra los productos básicos de la canasta familiar. El bono sería negociable entre sus beneficiarios dueños de vehículos; redimibles al portador, nos referimos a la figura del bono liquido.
Existe tal insensibilidad social en el consumo que lo hemos satanizado con el celebre cliché: “el cliente siempre tiene la razón”, que conlleva alegremente la burbuja del consumismo, penosa coyuntura que tiene acogotado a los países con insuficiencia de ingresos, pero sobre todo con una pasmosa carencia de creatividad.