#307 ESPEJITOS POR ORO

Desplazar la maquinaria azucarera –el trapiche y sus derivados tecnológicos- por una política económica basada en el sector primario, esto es, en la tierra, sea por la vía del agro o por sus atractivos naturales, equivale históricamente a cambiar espejitos por oro. Pues, ni el sector agropecuario ni el turismo representan valores agregados en un mundo globalizado. Mientras no adoptemos otro modelo económico, la isla estará sumida, sencillamente, en la economía política del atraso, una forma insensata de frenar la curva de experiencia tecnologica del progreso dominicano.
La agropecuaria como el turismo –este último en manos de otra economía, ajena a la nuestra-, frente a las amplias potencialidades de desarrollo que representa el sector industrial, manifiestan aquellas el progreso de la tortuga, lento, muy lento, sin visos de cambios sustanciales en el largo plazo.
El error histórico ha consistido en cambiar el progreso que representa el rendimiento hora-máquina por el de hora-hombre, la diferencia en términos de desarrollo económico es del cielo a la tierra. Hemos olvidado que el ejercicio económico del progreso comprende la praxis físico-económica por la que un pueblo puede producir las condiciones materiales para seguir existiendo. Las consideraciones monetarias –circulante, crédito, operaciones bancarias y endeudamiento- son estrictamente secundarias.
Mientras tanto perdemos el tiempo construyendo una economía de cascos y rieles, contando deudas insaldables cuyo negocio es la permanente refinanciación, e inflando irreflexivamente la burbuja estadística del PBI con importaciones masivas. La apariencia del “toda va bien” maquillada con el dinero plástico nos arropa indefectiblemente. En tanto el comercio, sin ningún sentido histórico-económico, juega temerariamente con la endeble salud del pueblo isleño, definitivamente un volumen de consumo irredituable. Loor a la incompetencia.