#327 CUIDADO CON EL RECORTE SALARIAL

Progresivamente la población va reduciendo los atributos de mercado, ese status que caracteriza el consumo de la estructura comercial actual. El resultado previsible es el notorio ausentismo de la gente en tiendas y colmados, supermercados y centros comerciales. La causa real de tal hecatombe es el olvido imperdonable del ingreso de la población. Visto al desnudo, el problema corresponde esencialmente al empresario, porque quiérase o no su fin último es contar con un fuerte y numeroso mercado de consumo, sostenerlo a punta de servicios y garantizar su crecimiento permanente. La cualquierización del salario como tema recurrente de agenda ha ocurrido por el consuetudinario énfasis, a todas luces equivocado, al considerarlo como un gasto. La cultura empresarial vigente consiste en reducir gastos apuntando principalmente al salario, para avocarse en alocada tarea al recorte de todo lo que “hieda” a gastos, derivando en consecuencia en una psicosis empresarial. No podemos generalizar, pero el mercado está allí, languideciendo, sin doliente aparente.

Mientras tanto las estadísticas de mercado-consumo van variando día a día y la subsistencia cobijándose cada vez más en los bienes suplementarios, casi siempre de factura informal y en muchos casos de elaboración casera.

No hace mucho tiempo, cuatro años a lo más, disponíamos de un mercado de cuatro millones de consumidores en nueve millones de habitantes. Esto invariablemente ha variado hacia la baja. Quizá, sino se atiende el problema salarial a tiempo, veremos polarizados ocho millones de dominicanos luchando por subsistir y dos millones, el mercado reducido, atrapados en la economía informal, y lo más insólito: empresarios en huelga de consumidores ausentes exigiendo por decreto el restablecimiento de esa especie económica en extinción.