#363 ESPEJITOS POR ORO


La sociedad de activos es contrapuesta a la sociedad de beneficios, en evidente alusión a la figura de co-dueño en un proyecto productivo, esto frente a la simple intermediación. El argumento resulta en grado sumo condicionado si contextualizamos la relación de intereses en cuestión, me refiero a la inclusión de algún componente derivado del capital de la isla, sí, así como se lee, dicho de otro modo, el haber o activo nacional, en oposición al de origen extranjero. Eso es, sociedad en activos, no obstante el modesto marco legal vigente al respecto, sintetizada en la ley de inversión extranjera, cuya urgente revisión apunta a un marco legal más evolucionado, decididamente orientado al desarrollo económico. Hay, existe, no hay dudas, el desequilibrio en el acuerdo de beneficios. Quien da retiene la gallina de los huevos de oro, me refiero a la tecnología, no quiere compartirla, sería ceder el control, la acción productora. Da, si da, los espejitos de los conquistadores del nuevo mundo, aquel célebre truque de los espejitos por oro de hace quinientos años atrás. De ahí para acá ha cambiado sustancialmente la configuración cultural de los pueblos, veteranía adquirida por los cambios derivados de la curva de experiencia acumulada.   Abran los ojos, la situación real consiste en la negociación para una explotación conjunta. La inversión no es privativa de iniciativas foráneas. Digámoslo en su verdadera dimensión. La inversión nace de la necesidad de subsistencia, mientras más acuciante sea la carencia mayor potencial, mejores condiciones para que se provoque el desarrollo. El agobio fruto del esfuerzo no obnubila la gesta transformadora de una idea expresada en intensión. En esto consiste la mentalidad inversionista.