El desempleo actual anda por encima de las expectativas de la economía. Digamos que por cada empleado hay tres desempleados, es decir, el pleno empleo en República Dominicana equivaldría al 33% de la oferta potencial de la mano de obra. ¿Cómo quebrar esta posición? Contando con los medios económicos y el equipo necesario, un aparato productivo más grande, dicho de otro modo, disponiendo de mayor inversión. ¿Cuál sería el volumen de inversión requerido para ampliar el aparato productivo del país? El aparato productivo genera anualmente 75 millardos de dólares, es el PIB actual, y se obtiene con el 33% de la población en edad de producir, la población ocupada, que equivale al pleno empleo dominicano; que, ¿cuánto es? Cerca de dos millones de personas en edad de trabajar, no más. El dato financiero del tamaño del aparato productivo nacional no lo tenemos y probablemente no lo tenga ni el gobierno, estaría guarecido en la parte más oscura de la economía.
Crecer como objetivo. Como objetivo es atendible y entendible, pero, ¿podemos dirigir el crecimiento? Ninguna política económica garantiza un volumen determinado de crecimiento. Sin ser tan sentenciosos podríamos estimar con cierto grado de certidumbre el desenvolvimiento económico al compararlo con otros periodos similares, pero no dejan de ser ejercicios estadísticos de relativo valor. ¿A dónde queremos llegar con estas disquisiciones? Bueno que el crecimiento económico no es una tabla de sumas y restas, sino que obedece a un complejo sistema de variables de resultante abocetada, no determinada.
En el caso reciente de la economía dominicana se espera una merma en el crecimiento que absorba por lo menos cinco puntos del nivel de incremento del PIB del 2007. Cuidado con las incoherencias. No esperamos que gasten sus salarios los desempleados porque no lo tienen, o que con iguales ingresos se siga consumiendo a precios inflados en un 30% o 50% con respecto a los valores del 2007.
Sobre los TLC. Es sin duda el mercado del crecimiento. Disponemos al momento del esquema jurídico para operar, empero no observamos cambios significativos hacia afuera. Nuestra economía sigue funcionando como sino hubieran TLCs. Lo que no entiendo es la relación de los acuerdos y las nuevas oportunidades.
Crecer como objetivo. Como objetivo es atendible y entendible, pero, ¿podemos dirigir el crecimiento? Ninguna política económica garantiza un volumen determinado de crecimiento. Sin ser tan sentenciosos podríamos estimar con cierto grado de certidumbre el desenvolvimiento económico al compararlo con otros periodos similares, pero no dejan de ser ejercicios estadísticos de relativo valor. ¿A dónde queremos llegar con estas disquisiciones? Bueno que el crecimiento económico no es una tabla de sumas y restas, sino que obedece a un complejo sistema de variables de resultante abocetada, no determinada.
En el caso reciente de la economía dominicana se espera una merma en el crecimiento que absorba por lo menos cinco puntos del nivel de incremento del PIB del 2007. Cuidado con las incoherencias. No esperamos que gasten sus salarios los desempleados porque no lo tienen, o que con iguales ingresos se siga consumiendo a precios inflados en un 30% o 50% con respecto a los valores del 2007.
Sobre los TLC. Es sin duda el mercado del crecimiento. Disponemos al momento del esquema jurídico para operar, empero no observamos cambios significativos hacia afuera. Nuestra economía sigue funcionando como sino hubieran TLCs. Lo que no entiendo es la relación de los acuerdos y las nuevas oportunidades.