#129 LO SANO DEL CRECIMIENTO ECONÓMICO DOMINICANO

Definitivamente no es lo que refiere el Banco Central cada seis meses en rueda de prensa, con la presencia de algunos economistas de patio certificando la desproporcionada especie de ejercicio estadístico, no. Ni tampoco es el descubrimiento de alguna fórmula mágica que convierta un país pequeñito y pobre como República Dominicana en un país rico, dispuesto a competir con el crecimiento de economías poderosas como la gigantesca China, no, eso no. Lo sano, repito, es el sostenimiento de una alternativa de consumo, indeseada y costosa por cierto, pero al fin y al cabo funciona, ¿hasta cuándo? No lo sabemos, si de algo estamos seguros, las quejas del consumidor dominicano han pasado a lamentos, y esto no es tan buen indicador para el gobierno de turno, hace más difícil el ejercicio de credibilidad en los números del mago Houdini.
Si señores, la economía dominicana y con esta, la población, solamente dispone de una alternativa de consumo para no morirse del hambre, la alternativa más infeliz, ¿exagero? La explicación es que en ella producen y trabajan unos pocos, no es una economía de amplia y creciente base laboral, prácticamente no se produce nada, todo se importa y se almacena. Faltan políticas económicas que incentiven a producir a la gran masa del pueblo dominicano. Ah! Pero esto requiere inversión, recomponer el pastel del ingreso en muchas manos, no en unas cuantas como ocurre desde que llego Colón.
Escuché con asombro que la economía dominicana está blindada –el término se interpreta como resguardar o inmune- de los efectos desastrosos de la actual crisis financiera global. No se los voy a negar, de momento me provocó escepticismo, pero recordé que sí, que esta inmune, bueno quizá podría explicarse con el enorme paquete de ingresos fiscales del gobierno destinado a sustentar a los productores a través de subvenciones (subsidios). En esencia se desplaza inversión privada local por ayudas en desmedro de inversión social, educación y salud entre otras, a la larga una medida de política económica estéril.