Nadie en su sano juicio podría regatearle la consistencia en el accionar, la firmeza con que actúa, enfocada en todos los detalles hacia el objetivo irrebatible, el sentido espinoso de la supervivencia empresarial. El factor ‘alto riesgo’, característico del exitoso negocio en cuestión, delinea las estrategias y, luego, el tipo de organización, la gente que trabaja en la logística de las complementarias y disimiles tareas que moviliza, insuflando de vida al títere, el gran negocio cual elefante dormido se balancea en cada paso, en apariencia torpe pero con inusual y afiligranada coordinación.
En la República Dominicana opera parte del cluster. Sin duda la concentración geográfica más apropiada, además de disponer del recurso humano idóneo, sobre todo –requisito imprescindible- gente con aspiraciones, con sueños de grandeza, con aires de consumo infinito, con el deseo obstinado e irracional de ‘poder’. Este atributo se encuentra diseminado en todos los estratos sociales, integrado en cada uno de los oficios y profesiones sin excepción, una mezcla explosiva de megalomanía y delirio fantasioso, ¿herencia de nuestro pasado reciente? Quizá, no lo podemos confirmar del todo.
De la crisis económica actual se ríen socarronamente, pues no les afecta en absoluto. Un informe revela la vigorosa constitución de que disponen, entrelazado en cada jurisdicción, conformando así un dominio plagado de dobleces, ésta, su mayor fortaleza.
El ciego lo ve, el daltónico lo identifica, hiede a la distancia, es la maldita droga que llegó para quedarse, ¿quién lucha por ella? Las mismas espadas que otrora blandieron contra la delincuencia.
En la República Dominicana opera parte del cluster. Sin duda la concentración geográfica más apropiada, además de disponer del recurso humano idóneo, sobre todo –requisito imprescindible- gente con aspiraciones, con sueños de grandeza, con aires de consumo infinito, con el deseo obstinado e irracional de ‘poder’. Este atributo se encuentra diseminado en todos los estratos sociales, integrado en cada uno de los oficios y profesiones sin excepción, una mezcla explosiva de megalomanía y delirio fantasioso, ¿herencia de nuestro pasado reciente? Quizá, no lo podemos confirmar del todo.
De la crisis económica actual se ríen socarronamente, pues no les afecta en absoluto. Un informe revela la vigorosa constitución de que disponen, entrelazado en cada jurisdicción, conformando así un dominio plagado de dobleces, ésta, su mayor fortaleza.
El ciego lo ve, el daltónico lo identifica, hiede a la distancia, es la maldita droga que llegó para quedarse, ¿quién lucha por ella? Las mismas espadas que otrora blandieron contra la delincuencia.