El principio económico tradicional define al homo economicus como un ser egoísta y racional que interactúa en el mercado, cuyo resultado distributivo pueden ser moralmente injusto para la sociedad, considerando el disímil poder adquisitivo de la población, en contraposición con los bienes públicos, cuya justificación social se basan en los principios de igualdad de oportunidades y de solidaridad interpersonal.
Los líderes empresariales del planeta comienzan a considerar como nuevos factores económicos, además del altruismo, los valores éticos, la reciprocidad y las creencias religiosas; son las denominadas nuevas condiciones económicas y competitivas de los países del mundo, las recientes variables a considerar en los comportamientos económicos.
Esta nueva actitud, lejos de considerarla un problema de conciencia, rinde pingue beneficio en los negocios. La idea consiste que el dinero no debe ser la única motivación a la hora de mantener y progresar en un negocio, ya que realmente existen motivaciones no económicas, principalmente la obtención de reconocimiento, respeto y éxito. El único hecho de ganar dinero, es decir el predominio de los intereses personales, equivale a una situación de vulnerabilidad, convirtiendo al mercado en un lugar caótico e irracional.
Es notable el entorno de dificultades que observamos a diario en las calles de Santo Domingo, particularmente las que resultan de la indigencia y la delincuencia, en contraste con los grandes edificios comerciales y costosos vehículos; propio de la mentalidad predominante del actual empresariado. ¿Debe ser así el sistema prevaleciente de la composición económica de la Nación? Para suerte de todos, el mundo va cambiando vertiginosamente.
Para información adicional pueden consultar las investigaciones del economista Colin Camerer del California Institute of technology, estudioso de las bases sicológicas y las capacidades humanas para la toma de decisiones. http://www.hss.caltech.edu/~camerer/camerer.html
Los líderes empresariales del planeta comienzan a considerar como nuevos factores económicos, además del altruismo, los valores éticos, la reciprocidad y las creencias religiosas; son las denominadas nuevas condiciones económicas y competitivas de los países del mundo, las recientes variables a considerar en los comportamientos económicos.
Esta nueva actitud, lejos de considerarla un problema de conciencia, rinde pingue beneficio en los negocios. La idea consiste que el dinero no debe ser la única motivación a la hora de mantener y progresar en un negocio, ya que realmente existen motivaciones no económicas, principalmente la obtención de reconocimiento, respeto y éxito. El único hecho de ganar dinero, es decir el predominio de los intereses personales, equivale a una situación de vulnerabilidad, convirtiendo al mercado en un lugar caótico e irracional.
Es notable el entorno de dificultades que observamos a diario en las calles de Santo Domingo, particularmente las que resultan de la indigencia y la delincuencia, en contraste con los grandes edificios comerciales y costosos vehículos; propio de la mentalidad predominante del actual empresariado. ¿Debe ser así el sistema prevaleciente de la composición económica de la Nación? Para suerte de todos, el mundo va cambiando vertiginosamente.
Para información adicional pueden consultar las investigaciones del economista Colin Camerer del California Institute of technology, estudioso de las bases sicológicas y las capacidades humanas para la toma de decisiones. http://www.hss.caltech.edu/~camerer/camerer.html