Para no exportar, “los costos” es el pretexto que salva la situación. Sí, los altos costos para exportar que rigen en República Dominicana. Empero, aquellos que apuestan por la exportación consideran como un reto las objeciones de costos, cual sea su origen.
La sentencia que diluye el futuro inmenso de la isla a través del desarrollo de los mercados externos es la estructura de costos que envuelve la producción local. La pregunta surge de pronto –a boca de jarro-, ¿qué vamos a exportar? Si no hay respuesta a esta pregunta, cómo entonces podríamos opinar sobre los costos de producir. Pero además, los precios, el volumen de ventas, el nivel de masificación o selectividad de la mercancía que produciríamos, ni que hablar de la competencia, me refiero a la situación competitiva de la mercancía a fabricar.
Sostengo hasta la saciedad que esto de los costos es “un buen pretexto” del empresario dominicano para evadir, para mostrarle la espalda a la exportación. Al momento de evaluar los tipos de costos, el más relevante es el costo de inserción en los mercados. La inversión que conlleva establecerse en un mercado externo representa un costo de mayor impacto que el costo de producir en territorio dominicano. De ese costo nadie se refiere, porque lo que se busca son privilegios financieros que abulten el beneficio, no se considera ni por asomo la conformación de un portafolio de mercancías para exportación.
Parafraseando a ese menhir de la literatura, William Faulkner, cuando afirma que “…si no es bueno de veras, se engaña diciéndose que carece de tiempo o de libertad económica”. Si no se quiere exportar, se engañan poniendo de pretexto los costos.
La sentencia que diluye el futuro inmenso de la isla a través del desarrollo de los mercados externos es la estructura de costos que envuelve la producción local. La pregunta surge de pronto –a boca de jarro-, ¿qué vamos a exportar? Si no hay respuesta a esta pregunta, cómo entonces podríamos opinar sobre los costos de producir. Pero además, los precios, el volumen de ventas, el nivel de masificación o selectividad de la mercancía que produciríamos, ni que hablar de la competencia, me refiero a la situación competitiva de la mercancía a fabricar.
Sostengo hasta la saciedad que esto de los costos es “un buen pretexto” del empresario dominicano para evadir, para mostrarle la espalda a la exportación. Al momento de evaluar los tipos de costos, el más relevante es el costo de inserción en los mercados. La inversión que conlleva establecerse en un mercado externo representa un costo de mayor impacto que el costo de producir en territorio dominicano. De ese costo nadie se refiere, porque lo que se busca son privilegios financieros que abulten el beneficio, no se considera ni por asomo la conformación de un portafolio de mercancías para exportación.
Parafraseando a ese menhir de la literatura, William Faulkner, cuando afirma que “…si no es bueno de veras, se engaña diciéndose que carece de tiempo o de libertad económica”. Si no se quiere exportar, se engañan poniendo de pretexto los costos.