#219 EL PAÍS IDEAL PARA EXPORTAR

He repensado el tema y la verdad que no encuentro una razón valedera para justificar la arisca actitud del empresario dominicano. Le huye como el diablo a la cruz cuando por asomo advierte el tema de la exportación. Cada vez más me convenzo que existe una sicología isleña. ¿Qué no es así?
Hace algún tiempo hemos venido sosteniendo que no contamos con el perfil de empresario para el desarrollo de un modelo económico exportador. Salvo raras excepciones, nuestros empresarios son esencialmente importadores, y los que no lo son, no les interesa fabricar para mercados externos, convencidos que el mercado local es más que suficiente para sus pretensiones comerciales. Lo que desconocen esos empresarios es que la exportación es mucho más que la mera decisión de vender, involucra otros aspectos de un significado enorme para el devenir del pueblo dominicano. Por ejemplo la calidad de vida, otro, el desarrollo del campo, este, la infraestructura urbana fruto de un contexto económico distinto, insuflado de mayores recursos financieros, sobre todo en divisas, de una mayor cantidad de gente consumiendo, en suma, de una economía más grande en el mismo tamaño de la isla.
¿Qué nos falta? Nada. Lo tenemos todo, inclusive una ubicación excelente para irradiar con suma facilidad el comercio internacional que se nos antoje. Como país somos el pívot ideal para exportar.
¿Aferrarnos al mercado de consumo local? Lo repetiré siempre: es un suicidio para cualquier empresario de mediano desenvolvimiento. La República Dominicana es considerada un mercado pequeño, es muy limitativo, no garantiza ningún crecimiento significativo, lo que empobrece desde ya algún tipo de desarrollo industrial. Bueno, me manifestaran no sin razón que contamos con tratados de libre comercio (TLC), oportunidad excelente para superar este escollo. Yo pensaba igual hasta hace algún tiempo. Pero resulta que los TLC únicamente han servido para incrementar el volumen de importaciones. Exportar no tiene que ver con acuerdos como los TLC. El acuerdo de libre comercio en sí mismo no influye en el desarrollo de la exportación. Ahí están los ejemplos.
Los dominicanos podemos ser en el mediano plazo una nación de inestimable desarrollo exportador. Tanto los mercados como el potencial existen, no así la disposición, ese es el mayor reto al cual hay que avocarse a superar.