En economía, como todo en la vida, no hay tal verdad absoluta. La evidencia indudable, el carácter innegable, sólo existe en la esfera conceptual. La confusión en cuestión nos lleva al mundo axiomático, alejados irremediablemente de la realidad. Esto ocurre en la isla con el tema de los precios.
A cualquier expresión, es el caso, que conlleve la deformación de los precios le llamamos Inflación. La infeliz generalización ha ocasionado un “pan demonio”, sobre todo al momento de analizar los hechos económicos, dejándonos un mar de confusiones teóricas.
Creemos que la inflación es mala, adversa al consumo, corrosiva a los bolsillos. Pocos saben que el incremento de precios es favorable, síntoma de crecimiento económico. Que los precios varían de múltiples formas, algunas de estas figuras inflacionarias acusan un estado critico en la economía, otras no.
Una transacción económica de las miles que realiza el comercio de la isla facilita el movimiento del cuerpo económico, que la economía tiene “vida” porque se mueve de acuerdo al grado de intensidad de la actividad económica de las fuerzas productivas.
Ignoramos las exportaciones, el impacto extraordinariamente favorable en la reducción drástica de precios, distinto a la dinámica de las importaciones de la economía isleña que desagua el aumento desenfrenado de los precios. ¿Por qué? Bien, el impacto de las exportaciones en la economía que las originó es cien veces más intenso que el de las importaciones. Esto explica el valor estratégico de las divisas, la llamada moneda fuerte.
A cualquier expresión, es el caso, que conlleve la deformación de los precios le llamamos Inflación. La infeliz generalización ha ocasionado un “pan demonio”, sobre todo al momento de analizar los hechos económicos, dejándonos un mar de confusiones teóricas.
Creemos que la inflación es mala, adversa al consumo, corrosiva a los bolsillos. Pocos saben que el incremento de precios es favorable, síntoma de crecimiento económico. Que los precios varían de múltiples formas, algunas de estas figuras inflacionarias acusan un estado critico en la economía, otras no.
Una transacción económica de las miles que realiza el comercio de la isla facilita el movimiento del cuerpo económico, que la economía tiene “vida” porque se mueve de acuerdo al grado de intensidad de la actividad económica de las fuerzas productivas.
Ignoramos las exportaciones, el impacto extraordinariamente favorable en la reducción drástica de precios, distinto a la dinámica de las importaciones de la economía isleña que desagua el aumento desenfrenado de los precios. ¿Por qué? Bien, el impacto de las exportaciones en la economía que las originó es cien veces más intenso que el de las importaciones. Esto explica el valor estratégico de las divisas, la llamada moneda fuerte.