La idea primaria de “aldea global” nos ubica en un mundo en donde la constante es la interdependencia, la dependencia mutua. Atrás, muy atrás quedaron rezagadas las relaciones de verticalidad, otrora esquema económico predominante. Significa esto que sólo el hecho de existir como Nación, por pequeña o grande que sea, nos lleva a la vinculación horizontal. Entonces el problema básico de coexistencia se reduce a la administración adecuada de la interrelación con el resto de las economías del mundo.
De ordinario el país está invadido por corrientes de opinión de elevada dosis de subjetividad. Recurrir al diagnóstico resulta laborioso, requiere de datos de diversa índole con resultados opuestos a nuestros gustos e intereses, en ocasiones de dudosa aquiescencia. Por consiguiente elaboramos juicios de eventos económicos a partir de lo que escuchamos y leemos, para luego asumir posiciones y actitudes sin percatarnos si son acordes con la realidad. Muchas de las opiniones resultan usualmente de gente enquistada en los medios, preñadas de credibilidad por el hecho de ser visto o escuchado a través de un programa de tv o radio de los tantos que pululan en República Dominicana, justificados únicamente en los pesos del sustento diario. Y los diagnósticos, ¿qué? Por norma son torpedeados con el dardo envenenado de “eso es teoría”, calando en la falsa impresión de que la teoría es basura, y en algo no dejan de tener razón, pues lo que no sabemos emplear difícilmente sirva para algo por mas provechoso que pueda ser.
Algunos analistas económicos que se han inscrito en la corriente fatalista del “no hay nada que hacer”, ven con escepticismo la reducción del consumo para acelerar la salida a la depresión económica. Con esta medida tradicionalmente se ha conseguido la opción de mejores precios, ¿por qué no? Bueno, se aduce la inelasticidad de los precios vista la abrumadora demanda actual, sobre todo con la mejora sustancial del ingreso del pueblo chino que garantizaría precios altos por mucho tiempo.
Al margen de la crisis económica mundial, reiteradamente se juega con la información. El gran avance de la tecnología de las comunicaciones ha provocado la reducción del planeta y cambiado la ciencia económica, es la aldea global que rebasó con creces la visión de McLuhan. Se prevé una crisis de credibilidad en los líderes de opinión pública comprometidos. Esto resultaría grosero para el desenvolvimiento económico, considerando el papel catalizador de los orientadores de opinión.
De ordinario el país está invadido por corrientes de opinión de elevada dosis de subjetividad. Recurrir al diagnóstico resulta laborioso, requiere de datos de diversa índole con resultados opuestos a nuestros gustos e intereses, en ocasiones de dudosa aquiescencia. Por consiguiente elaboramos juicios de eventos económicos a partir de lo que escuchamos y leemos, para luego asumir posiciones y actitudes sin percatarnos si son acordes con la realidad. Muchas de las opiniones resultan usualmente de gente enquistada en los medios, preñadas de credibilidad por el hecho de ser visto o escuchado a través de un programa de tv o radio de los tantos que pululan en República Dominicana, justificados únicamente en los pesos del sustento diario. Y los diagnósticos, ¿qué? Por norma son torpedeados con el dardo envenenado de “eso es teoría”, calando en la falsa impresión de que la teoría es basura, y en algo no dejan de tener razón, pues lo que no sabemos emplear difícilmente sirva para algo por mas provechoso que pueda ser.
Algunos analistas económicos que se han inscrito en la corriente fatalista del “no hay nada que hacer”, ven con escepticismo la reducción del consumo para acelerar la salida a la depresión económica. Con esta medida tradicionalmente se ha conseguido la opción de mejores precios, ¿por qué no? Bueno, se aduce la inelasticidad de los precios vista la abrumadora demanda actual, sobre todo con la mejora sustancial del ingreso del pueblo chino que garantizaría precios altos por mucho tiempo.
Al margen de la crisis económica mundial, reiteradamente se juega con la información. El gran avance de la tecnología de las comunicaciones ha provocado la reducción del planeta y cambiado la ciencia económica, es la aldea global que rebasó con creces la visión de McLuhan. Se prevé una crisis de credibilidad en los líderes de opinión pública comprometidos. Esto resultaría grosero para el desenvolvimiento económico, considerando el papel catalizador de los orientadores de opinión.