Si oteamos la desigualdad social a partir de la economía, inmediatamente se configura la situación del desempleo. ¿18%? Rebasa sin dificultad el 30%. Nos referimos a la proporción de desempleados de la isla. Habría que reducir la parte ocupada por la población haitiana, un drama de otra magnitud.
Pues sí, es el 30% de desempleados y no el 18%; que de cada cien dominicanos en edad laboral -16 a 60 años es el tramo de edad, excluyendo el volumen de infantes y las personas de tercera edad- sólo contamos con setenta dominicanos que disponen de ingresos. Es válido observar que esos setenta no son asalariados. Ahí están incluidos los informales que se estiman en 70% de la fuerza humana productiva, en suma, dos millones de informales y un millón de asalariados. El resto de la población es dependiente.
¿En qué consiste la desigualdad social? Son burbujas de miseria apiñadas en la isla, que desbordan el espacio geográfico habitable, en contraste con el abolsamiento rentista, reducido, socialmente atípico, el síntoma de la enfermedad social expresada en el dominio del PIB.
La desigualdad social tiene profundas implicaciones que han ido tomando cuerpo en el sentimiento de los dominicanos. La inversión en educación es la más sensible. Si no hay recursos destinados a la formación de la población, no hay planes viables. Realmente, es muy cuesta arriba hacer demagogia con algo tan evidente, no solamente lo vemos en el acuciante desempleo, también lo presenciamos en las calles, en el transito, y sobre todo en nuestros políticos que desdicen del medio que representan.
Pues sí, es el 30% de desempleados y no el 18%; que de cada cien dominicanos en edad laboral -16 a 60 años es el tramo de edad, excluyendo el volumen de infantes y las personas de tercera edad- sólo contamos con setenta dominicanos que disponen de ingresos. Es válido observar que esos setenta no son asalariados. Ahí están incluidos los informales que se estiman en 70% de la fuerza humana productiva, en suma, dos millones de informales y un millón de asalariados. El resto de la población es dependiente.
¿En qué consiste la desigualdad social? Son burbujas de miseria apiñadas en la isla, que desbordan el espacio geográfico habitable, en contraste con el abolsamiento rentista, reducido, socialmente atípico, el síntoma de la enfermedad social expresada en el dominio del PIB.
La desigualdad social tiene profundas implicaciones que han ido tomando cuerpo en el sentimiento de los dominicanos. La inversión en educación es la más sensible. Si no hay recursos destinados a la formación de la población, no hay planes viables. Realmente, es muy cuesta arriba hacer demagogia con algo tan evidente, no solamente lo vemos en el acuciante desempleo, también lo presenciamos en las calles, en el transito, y sobre todo en nuestros políticos que desdicen del medio que representan.
Sino obtemperamos por la reducción de la brecha de la desigualdad social, no hay crecimiento real, antes sí, una economía empinada, tratando de erguirse denodadamente, de mantener el equilibrio sobre la punta de los pies.