Reza el adagio que…no hay peor ciego que el que no quiere ver. Si deseamos saber cuál es la situación real de las exportaciones dominicanas, mal haríamos en destacar el volumen de las exportaciones locales, así aisladas e insufladas artificialmente por las empresas de zona franca, además de un sector turístico blindado de exenciones, incentivos que en nada reflejan su potencial de ingresos en divisas a favor del ansiado desarrollo de la isla. En suma, dos sectores que redundan en el espejismo de una supuesta economía boyante, la economía mediática, la economía de las estadísticas.
Para darnos cuenta de la realidad de las exportaciones dominicanas debemos partir del potencial de consumo de nuestro mercado externo inmediato. Me refiero al de Centro América y el Caribe.
Entonces, ¿cuál es el potencial del mercado de consumo caribeño y centroamericano? Además, ¿qué inversiones nuevas o mejoras se han realizado en el aparato productivo dominicano para orientarlo a los mercados de consumo externo? Sería entusiasta y significativo saber, ¿qué mercancías dominicanas de valor agregado (característica principal) han aparecido en la industria dominicana para la exportación? ¿Cuáles son los efectos en la cuenta corriente de la balanza de pagos con la nueva situación de exportación, cuando existe hace tiempo un déficit crónico? ¿Cuáles son las alianzas estratégicas de empresarios dominicanos en mercados externos de consumo? ¿Cuáles son los incentivos a la exportación que apalanquen el desarrollo de esta nueva economía? ¿Qué aporta la exigua exportación actual a los acuciantes problemas financieros de la isla?
Debemos aclarar que ni los Estados Unidos ni Haití son referencias estimulantes para el desarrollo y posterior crecimiento de la economía de exportación que insinuamos. Aquel porque es un mercado consumista de alto valor agregado, y éste, el mercado haitiano, porque es un mercado de excedentes.
Para darnos cuenta de la realidad de las exportaciones dominicanas debemos partir del potencial de consumo de nuestro mercado externo inmediato. Me refiero al de Centro América y el Caribe.
Entonces, ¿cuál es el potencial del mercado de consumo caribeño y centroamericano? Además, ¿qué inversiones nuevas o mejoras se han realizado en el aparato productivo dominicano para orientarlo a los mercados de consumo externo? Sería entusiasta y significativo saber, ¿qué mercancías dominicanas de valor agregado (característica principal) han aparecido en la industria dominicana para la exportación? ¿Cuáles son los efectos en la cuenta corriente de la balanza de pagos con la nueva situación de exportación, cuando existe hace tiempo un déficit crónico? ¿Cuáles son las alianzas estratégicas de empresarios dominicanos en mercados externos de consumo? ¿Cuáles son los incentivos a la exportación que apalanquen el desarrollo de esta nueva economía? ¿Qué aporta la exigua exportación actual a los acuciantes problemas financieros de la isla?
Debemos aclarar que ni los Estados Unidos ni Haití son referencias estimulantes para el desarrollo y posterior crecimiento de la economía de exportación que insinuamos. Aquel porque es un mercado consumista de alto valor agregado, y éste, el mercado haitiano, porque es un mercado de excedentes.