#12 LA EMPRESA DE LOS POBRES

Se les denomina técnicamente microempresa, atendiendo al tamaño de algo que es un remedo de empresa, que no llega a ser una unidad de organización, una seudo empresa, a eso nos estamos refiriendo, a la mal llamada microempresa. Su origen está en el autoempleo, en aquella actividad propia de escasos medios y condiciones adversas por la falta de empleo y la necesidad de sobrevivencia, es la empresa de los pobres del país.
Técnicamente la microempresa existe por la baja capitalización, que a su vez se manifiesta en la baja productividad de la mano de obra, bajos ingresos y reducida reinversión productiva. Esto explica las escasas posibilidades de desarrollo y su limitada capacidad de insertarse en los mercados. Pero también es baladí en ventas, tecnología, sistema de información y grado de especialización.
Al empresario de pequeñas empresas le molesta que le digan micro empresario porque el término tradicionalmente es usado como despectivo, peyorativo. En consecuencia, el concepto de micro empresa conlleva implícito un componente determinante de bajo estrato social, manifiesto en una pobre educación y falta de experiencia, expresados en una cultura de baja estofa. Mal haríamos en agrupar a la pequeña empresa con la micro empresa, desformando con ello la pirámide empresarial local, distorsionando políticas económicas dirigidas a la protección y fomento de dos entidades distintas. Mientras que la pequeña empresa necesita incentivos económicos y fiscales, la mal llamada micro empresa requiere asistencia de flujos externos de recursos que faciliten financiamiento y servicios, la intervención del Estado en forma directa o a través de ONGs especializadas en tramos específicos de apoyo, para llevarla a un nivel en que sea compatible con políticas crediticias, si eso es lo que se busca cuando se hace alusión al uso de los recursos de las Aseguradoras Fondos de Pensiones (AFP), que disponen en estos momentos de 28 mil millones de pesos. La micro empresa es un estadio productivo muy primario que evolucionaría hacia la empresa si hay cambios de cultura, educación y experiencia, entre otras variables sensibles de carácter socioeconómico.
Si nuestro enfoque es pragmático, hablar de micro empresa a partir del número de empleados es una ficción que solo nos conduce a un mero rejuego conceptual.