#13 LO QUE ABORTO LA ESTABILIDAD MACROECONOMICA

Podríamos resumir, sin temor a equivocarnos, que el éxito económico de un país se traduce en un alto nivel de crecimiento, bajo desempleo y precios estables. Veamos pues algunos aspectos de la economía dominicana de hoy bajo la óptica de este trípode. Empezaremos por la inflación que en Junio llegó al 8.6%, cónsona con el 8% exhibido por la región. Este nivel de variación de precios se considera moderado y no afecta significativamente el consumo de la población. Lo preocupante apunta a que un tercio de la inflación en cuestión se debe al incremento sostenido de los precios de los combustibles, fruto de la escalada alcista del precio internacional del petróleo que bordea los 75 dólares el barril y continua siendo el principal riesgo inflacionario de la región. En cuanto al problema básico de falta de suministro continuo que presenta el sector eléctrico, podría catalogarse como endémico y sin aparente perspectiva de solución en el corto plazo. La importancia de este sector, a la luz del acuerdo de libre comercio DR-CAFTA, reside en el impacto que provoca los altos costos de producción del aparato productivo nacional, tornándolo por debajo de los estándares internacionales de competitividad.
Si se aspira a fortalecer la estabilidad macroeconómica del país no es óbice tratar los aspectos del déficit fiscal frente a los gastos del sector público, cuya expectativa de reducción ronda el 1.3% del PIB como meta para el 2006. De todas maneras no estamos muy lejos del déficit fiscal de la región centroamericana del 1.7% para el año en curso. De ahí que la gestión actual se encamine a eliminar los subsidios, tanto el que aplica al gas licuado de petróleo como al del sector eléctrico, este último expresado en el nivel de los tres mil millones de pesos.
Empero la sombra que va aumentando sin límites visibles es el llamado déficit cuasifiscal, un pasivo provocado por la crisis bancaria reciente que se acerca rápidamente a los 180 mil millones de pesos, sin que nadie pueda detener este alud financiero que crece con violencia y estrépito. Las autoridades actuales aspiran a una reforma fiscal sostenible que genere los recursos que le daría el frente a esta burbuja financiera en inevitable crecimiento.Para crecer en estos momentos necesitamos de la inversión foránea que muestre una óptica globalista y de vanguardia. El Presidente Fernández lo ha entendido así asumiendo el rol de promotor de inversión en los recientes viajes al Asia, destacando en sus participaciones el sentir de un país pequeño con ansias de desarrollo y modernidad.