#18 LOS MOTORES DEL CRECIMIENTO ECONOMICO

Al observar, con no poca curiosidad, el espectro mundial y los cambios económicos que están ocurriendo al influjo de la globalización, nos convencemos que América Latina, y particularmente la República Dominicana, está pasando por un periodo de transición en sus economías.
No muy lejos en el tiempo, apenas en la década de los sesenta, se inició el impresionante desarrollo económico asiático, cuyas economías emergían de un largo y tortuoso periodo de colonización, sumado al deterioro de su infraestructura física por la segunda guerra mundial. Los países del este asiático, me refiero a los llamados tigres del Asia, Hong Kong, Corea del Sur, Taiwán y Singapur inician su transformación con gobiernos que tomaron la batuta del desarrollo económico, estableciendo un ambiente social, político y económico estable, donde la iniciativa privada se pudo desarrollar. Hubo, si, un proceso estratégico general, que pasó de una política de sustitución de importaciones, producción para el mercado interno, a una industrialización orientada a la exportación sobre la base del uso intensivo de la mano de obra, capital, inversión extranjera y sobretodo el aumento del nivel de educación que permitió absorber nueva tecnología de industrias de mayor valor agregado.
En un estudio de investigación reciente, el Banco Mundial concluyó que invertir en educación, abrirse a las nuevas tecnologías a través del comercio exterior y la inversión, y alentar la investigación y el desarrollo dentro del sector privado, constituyen la clave para el crecimiento económico de la región latinoamericana. El informe enfatiza en la adopción de medidas urgentes frente al déficit en las destrezas y tecnología, en el incremento de la productividad de la mano de obra para mejorar las perspectivas de crecimiento.
El record de crecimiento económico, alto y sostenido, de las naciones del Asia oriental al que nos hemos referido, partió del fomento de estrategias a la estabilidad económica, importante para la inversión privada y la llegada de capitales extranjeros, el aumento de la capacidad de la fuerza laboral a partir de mejoras en los niveles educativos, priorizando la educación universitaria científica y tecnológica, apertura de ideas y tecnologías provenientes del exterior, inversiones públicas en investigaciones aplicadas a la actividad industrial y a la exportación, y amplio intercambio de información entre el sector público y privado. La presencia del Estado en este proceso fue muy importante para dirigir la economía en la transición a la globalización.