#25 EL CREDITO SOCIAL

El sentir general de la población expresa que la banca privada local debe sufrir una transformación sustancial. De nada sirve seguir estimulando el gasto y el derroche a través de la banca personal, cuyo reflejo es un crecimiento frívolo, hueco, un sinsentido para el desarrollo económico del país. Con la cartera de préstamos de la banca comercial dominicana, que ronda los doscientos mil millones de pesos, equivalente a un 20% del PIB, se puede hacer mucho si hay una clara orientación hacia las necesidades financieras de nuestra economía, particularmente al gran grueso de la microempresa, que lo compone la mayoría de las empresas del país.
Un ejemplo de extraordinaria trascendencia está ocurriendo en Bangladesh, uno de los países más pobres del planeta, de 148 mil kms cuadrados y 142 millones de habitantes, al sur del Asia y al lado de la India, considerado el octavo país más poblado del mundo. Pues ocurre que está operando con notable éxito una banca para los condenados a la miseria. Se trata de una entidad financiera de nombre Banco del Pueblo, que presta dinero en 36 mil aldeas caracterizadas por el analfabetismo, la desnutrición y la mortalidad infantil, con el principal objetivo de promover el autoempleo.
El promedio del monto prestado es de tres mil pesos a una tasa del 16% anual, con un periodo de gracia de tres meses, el pago del préstamo se realiza en cuotas semanales. El solicitante de crédito deberá formar un grupo de cinco miembros, donde el banco financiará a un miembro a la vez. Si alguno no paga, los cuatro restantes pierden su capacidad crediticia, por tanto entre ellos se cuidan de la viabilidad del negocio de cada miembro y del pago a tiempo, desarrollando inclusive entre éstos, la capacidad de análisis de crédito y cobro. De esta manera más de seis millones de bengladesies han recibido crédito, formando una cartera de dos mil millones de dólares. Estudios realizados al respecto revelan que cada año el 5% de los participantes de crédito, bajo esta modalidad, dejan la pobreza extrema.Hay una filosofía económica en el trasfondo de este paradigmático modelo bancario que afirma que, únicamente podemos suprimir la miseria dando a los desposeídos los medios de controlar por sí mismo su destino, y por tanto el trabajo en si mismo no elimina la pobreza, sino el capital derivado de ese trabajo. El microfinanciamiento va avanzando a pasos agigantados, existiendo casi cien países con esta modalidad bancaria.