#89 DISTRIBUCION Y REDISTRIBUCION

Claro, obvio: distribución y redistribución de la riqueza que produce y reproduce constantemente la economía dominicana. A eso y no a otra cosa nos referimos con este análisis-comentario.
Hay un sentido de oposición estructural entre el crecimiento de la economía y el correspondiente retorno de dicho incremento, traducido por supuesto en el bienestar mínimo requerido por la población. El problema básico se centra en la situación contradictoria, en la dirección del empleo y la dirección del crecimiento del PIB. Lo esperado es que transiten igual sentido, empero resulta que lo hacen en sentidos dispares. Este es el caso de la estructura distributiva vigente en la economía; pero qué me dicen de la redistribución. El gobierno, eje central de la redistribución, es el punto neurálgico que podría corregir las distorsiones de la estructura distributiva. Pero, ¿es manejable el sesgo social del país? El cúmulo de necesidades vigentes absorbe sin dificultad cualquier esfuerzo de asistencia oficial. El monstruo de mil cabezas es insaciable, dispuesto a tragarse todo lo que se ponga en frente, convirtiendo en impracticable cualquier plan de asistencia social. Entonces, ¿qué hacer? La idea primaria es disponer en la población de las herramientas esenciales, convertirlos en agentes económicos incorporándolos en la actividad productiva. Lo que quiero decir es que la ayuda per se es totalmente improductiva y por demás nociva, allí están los hechos. Requerimos de un enfoque proactivo centrado en la Educación, asistidos de los recursos financieros y logísticos necesarios y en el horizonte de tiempo apropiado.
No cabe la menor duda que los componentes de la actividad económica son distintos a los del bienestar social. De ahí que es dable que aparezcan situaciones disimiles, tanto en el tejido social como en el organismo económico. En la medida en que las entidades catalizadoras del país muestren el desarrollo requerido, -llámense instituciones reguladoras, no necesariamente de carácter económico, enquistadas en el ordenamiento legal cuyo rol es de carácter normativo- es posible establecer la correspondencia adecuada a las necesidades sociales, sobre todo de las masas desposeídas.
Es oportuno afirmar que el problema central no es necesariamente de carácter político, si no del gradiente, del grado de elasticidad con que se maneje la variable política. Me refiero particularmente a este componente porque es el más visible de los que se definen como perturbadores del orden económico.