#94 LA ECONOMIA PARA EL CIUDADANO

Cuando alguien toca el tema económico difícilmente pueda salir airoso si no dispone de las herramientas necesarias para tratarlo con propiedad. La gente en la calle se está quejando, no entiende cuando escucha hablar de economía, un día le dicen una cosa para luego cambiar al día siguiente. Realmente el tema económico está muy manoseado, digamos que “mal hablado”. Ahí tenemos el caso más palpable, el crecimiento económico. El pueblo quiere saber si es bueno o malo, a pesar de que le han vendido la idea de que es algo bueno para todos. Lo cierto es que la duda persiste en el ciudadano común, porque la realidad que viven es distinta a la que le formulan. Caemos entonces en la disyuntiva, ¿opiniones o diagnóstico?, ¿en qué debemos creer? La diferencia es notoria, pero además es trascendental en el devenir de la economía. De ordinario el país está invadido por corrientes de opinión de elevada dosis de subjetividad. Recurrir al diagnóstico resulta laborioso, requiere de datos de diversa índole con resultados opuestos a nuestros gustos e intereses, en ocasiones de dudosa aquiescencia. Por consiguiente elaboramos juicios de eventos económicos a partir de lo que escuchamos y leemos, para luego asumir posiciones y actitudes sin percatarnos si son acordes con la realidad. Muchas de las opiniones resultan usualmente de gente enquistada en los medios, preñadas de credibilidad por el hecho de ser visto o escuchado a través de un programa de tv o radio de los tantos que pululan en República Dominicana, justificados únicamente en los pesos del sustento diario. Y los diagnósticos, ¿qué? Por norma son torpedeados con el dardo envenenado de “eso es teoría”, calando en la falsa impresión de que la teoría es basura, y en algo no dejan de tener razón, pues lo que no sabemos emplear difícilmente sirva para algo por mas provechoso que pueda ser. En República dominicana y en la mayor parte del mundo vivimos la fiebre desmesurada del crecimiento económico, hemos hecho de este evento un fetichismo, vivimos detrás de él para condicionar nuestro estado mental y la conducta que exponemos a diario, particularmente la conducta de consumo. Todos los problemas materiales requieren de comprensión económica para poder progresar en su solución. Respecto al crecimiento económico y la calidad de vida por la que tanto afanamos, afirmamos sin temor a equivocarnos que ambos son contradictorios, no van de la mano, esto es, si anhelamos mayor calidad de vida tendrá que ser a costa del crecimiento económico, de ese gasto encanijado del cual nos sentimos orgullosos y que produce crecimiento económico.