#155 SPAM EN LA ECONOMÍA DOMINICANA

El spam es información indeseable, su presencia se hizo popular en la internet, se le conoce como el “correo basura”. Siete de cada diez personas detesta el spam. Ocurre que esta forma ha incursionado en el quehacer social, así aparece el “spam económico”. Este se caracteriza por esconder una opinión interesada detrás de una opinión económica. Se ha vuelto muy popular en la República Dominicana, raya en lo subliminal. Los recibimos por la prensa escrita, radio y tv, se ha vuelto una de las tantas formas de desahogar el descontento del momento. Casi siempre aparece cargado de información estadística que se entiende con una pasmosa facilidad, a pesar de que los receptores, en este caso el público, está consciente de su falta de formación en economía académica, empero el sueño no deja de tener su encanto. El spam no sirve sino sensibiliza a un determinado segmento de la opinión pública. Como dato curioso, la vía interactiva popularizada en esta época en los medios de comunicación, es el mecanismo de control para medir el impacto del spam económico.
El que hace ejercicio del spam económico es un mercenario de la economía y puede llegar al extremo de convertirse en un hacker –experto- económico. Confeccionarlo no es tan fácil como se percibe. Detrás de todo esto -la parte que no se ve del iceberg- hay un trabajo intenso de un grupo de economistas de una solida formación académica y una práctica en los medios de comunicación. Casi siempre se manipula la realidad social a favor de intereses particulares, nunca, porque no renta, a favor de las grandes mayorías. El histrionismo que envuelve el spam en quienes los practican, equivale al hábito monacal de la búsqueda de la justicia e igualdad para todos.