#164 ECONOMÍA POLITIZADA

La taxonomía de la comunicación acota en los mensajes comerciales el cliché de "promoción" para diferenciarlos al de "propaganda"; aquellos promueven bienes y servicios y estos, ideas y creencias, tanto en la religión como en la política.
Al margen de las religiones, en la política es donde más se cultiva la actitud de la fe, coyuntura en que se encuentra la República Dominicana.
La población está mecida al ritmo de las promesas, que en definitiva nunca se cristalizan, a pesar de la fe que prodiga la población. De esa manera se logran los mejores indicadores económicos en países pobres como el nuestro, obviando como es lógico el trabajo, factor único, no hay otro, con que se construye una economía.
Pues comenzó temprano a mostrar el refajo el gobierno de Leonel, ante los ojos escandalizados de sectores económicos que pululan, que cobran existencia en los rescoldos de la política dominicana. Ahora resulta que en la actual gestión todo andaba mal, que el gobierno de Miguelito será la panacea de todo el rompecabezas de la economía. Sólo aspiramos a que llegue a tiempo la sensatez, que el velo de la demagogia se deslice rápidamente, que descubra sin ambages la realidad económica en estos cuarenta y ocho mil kilómetros cuadrados de tierra caribeña.
Con el candor más puro que pueda existir en un agregado humano, esta vez sí, si serán satisfechas todas nuestras necesidades personales: comida en abundancia, cero apagones, precios por los suelos, empleo para todos inclusive para el que no quiera trabajar, viviendas a bajo costo, préstamos para el que lo desee, desarrollo del campo y la industria, en definitiva la población boyante. Frente a este sueño económico debemos recordar la triste realidad, que somos un país pobre del Caribe, en convivencia con el más pobre del mundo, Haití. Que el dominicano cuando engrosa la diáspora, es el mejor trabajador del mundo, pero que en su país abandona irracionalmente todas las oportunidades –casos de la agricultura y la construcción- a la urgida mano de obra haitiana. Que se busca denodadamente la vida fácil, la yipeta, la opulencia. Con este panorama reinante, las condiciones para politizar están dadas. Réquiem a los incautos de turno.