Que conlleva por supuesto el desempleo. En República Dominicana ronda el 40%. ¿Qué están haciendo los empresarios para enfrentar este drama? Poca cosa. Es lamentable decirlo, sino observemos el empantanamiento de la reciente alza salarial –del alza de salario mínimo que se lo “engulló” el reajuste tarifario del consumo de energía eléctrica-. Recurso humano de base que en países pobres cursa el fino hilo, frontera entre la subsistencia y la esperanza de vivir del desgraciado desempleado, drama de proporciones inimaginables. Mientras que el gobierno se esfuerza, acción mediática a todas luces, por convencer a la población que ha habido incremento del empleo en un escenario económico adverso, sin duda.
El empleo, es válido decirlo en voz alta, es el eje –columna en que sustenta la actividad económica-. Brasil y USA han reactivado sus economías. ¿Es cierto? Sólo bastaría revisar la situación del empleo. Saber si es inequívoco o todo lo contrario, nos llevaría a revisar la situación de los inventarios. Cómo estará la empresa dominicana con los inventarios. Vaya usted a saber, se maneja como información confidencial.
Es más creíble el índice del movimiento de inventario que el indicador del PNB. A pesar de la parquedad del empresario isleño, hay demostraciones sintomáticas. El caso más obvio es el de la situación promocional. En la generalidad de los casos la sicología promocional de inserción prevaleciente obedece a una merma de los negocios. Se asocia la argumentación, que en si misma no tiene ningún valor agregado en las mercancías, con el consumo, el acto de compra. Eso de “darle mente” a la gente a punta de “muela” tiene sus limitaciones obvias. A la larga es un gasto de efectos discretos, de estrecho alcance.
El desempleo dominicano no es el reflejo de la falta de preparación. Tampoco del exceso de mano de obra, que quizá oscile en el gradiente del 1% al 5%, en un momento determinado. En muchos casos obedece a distorsiones económicas que han derivado en vicios laborales, exceso del empresario por absorber ganancias, o en su defecto la infravaloración salarial.
El empleo, es válido decirlo en voz alta, es el eje –columna en que sustenta la actividad económica-. Brasil y USA han reactivado sus economías. ¿Es cierto? Sólo bastaría revisar la situación del empleo. Saber si es inequívoco o todo lo contrario, nos llevaría a revisar la situación de los inventarios. Cómo estará la empresa dominicana con los inventarios. Vaya usted a saber, se maneja como información confidencial.
Es más creíble el índice del movimiento de inventario que el indicador del PNB. A pesar de la parquedad del empresario isleño, hay demostraciones sintomáticas. El caso más obvio es el de la situación promocional. En la generalidad de los casos la sicología promocional de inserción prevaleciente obedece a una merma de los negocios. Se asocia la argumentación, que en si misma no tiene ningún valor agregado en las mercancías, con el consumo, el acto de compra. Eso de “darle mente” a la gente a punta de “muela” tiene sus limitaciones obvias. A la larga es un gasto de efectos discretos, de estrecho alcance.
El desempleo dominicano no es el reflejo de la falta de preparación. Tampoco del exceso de mano de obra, que quizá oscile en el gradiente del 1% al 5%, en un momento determinado. En muchos casos obedece a distorsiones económicas que han derivado en vicios laborales, exceso del empresario por absorber ganancias, o en su defecto la infravaloración salarial.