Todo lo demás permanece constante… Ceteris Paribus: Término en latín usado en el análisis económico para variar un factor mientras que el resto permanece constante. En economía se utiliza para significar que todas las variables que podrían influir en la variable de análisis se mantienen inalterables. El supuesto “ceteris paribus” es una herramienta que simplifica la realidad existente, compleja por demás e incomprensible si tratamos de entenderla como un todo y mucho menos si alguien, en algún campo del conocimiento humano, pretenda desenvolverse con cierta habilidad. Pues bien la educación dominicana requiere del ceteris paribus si el gobierno o alguna institución aspiran a ponerla en funcionamiento; así de sencillo y sin exornación.
Escuché al Presidente Fernández afirmar que no basta el componente financiero para llevar a cabo el impulso que requiere la educación dominicana, precisamente el 4% del PIB, que hay ejes tan o más importantes que la vertiente financiera al momento de desarrollar un programa serio de desarrollo educativo. Creo que sería un desliz imperdonable debatir la importancia y por ende la consideración de los ejes de desarrollo de la educación al que alude el Presidente Fernández, son incuestionables y nos sumamos decididamente a su enfoque. Cuando en algún momento nos referimos al 4% del PIB para la educación, lo hicimos defendiendo este componente indispensable, la llamada inversión en educación, sin la cual un programa de desarrollo educativo se reduciría a una declaración de intensiones.
Escuché al Presidente Fernández afirmar que no basta el componente financiero para llevar a cabo el impulso que requiere la educación dominicana, precisamente el 4% del PIB, que hay ejes tan o más importantes que la vertiente financiera al momento de desarrollar un programa serio de desarrollo educativo. Creo que sería un desliz imperdonable debatir la importancia y por ende la consideración de los ejes de desarrollo de la educación al que alude el Presidente Fernández, son incuestionables y nos sumamos decididamente a su enfoque. Cuando en algún momento nos referimos al 4% del PIB para la educación, lo hicimos defendiendo este componente indispensable, la llamada inversión en educación, sin la cual un programa de desarrollo educativo se reduciría a una declaración de intensiones.
Empero, una cosa va con la otra, no son excluyentes, admitiendo que al defender una de ellas, implícitamente estamos admitiendo que el otro componente es necesario, sin los cuales la educación dominicana se reduciría a papeles, fólderes y gavetas de escritorio.