Recurrentemente se confunde la naturaleza de los diversos actores económicos del país como si el daltonismo fuera la norma cuando resulta en craso error. Lo asiduo en esta praxis se vincula con el componente financiero.
El Estado, aunque parezca obvio, no es un agente económico cualquiera. Las deudas, por la amplificada capacidad financiera, no tienen idéntico valor ni la misma capacidad de maniobra que el común de los ciudadanos. Cuando el Estado ostenta una deuda implícitamente la asume todo el país, inclusive a quienes se les adeuda si éstos son dominicanos, ¿por qué? El gobierno, cualquiera que sea, es en esencia una delegación, una jurisdicción que tiene por oficio. En contraste el común de la gente no tiene por qué delegar en nadie sus deudas, debe pagarlas de motus propio. De hecho el manejo de un determinado volumen de obligaciones, cientos y/o miles de millones de pesos o dólares, obedece a principios marcadamente distintos. Fíjense bien que los algoritmos, es decir, el conjunto de operaciones que explican hechos diversos, para los eventos económicos de un país, son diferentes al de una persona física o moral. Además se suman al Estado aspectos sensibles como el poder, ese recurso crítico determinado por la dilatada capacidad de decisión, que configura un agente económico de preeminencia.
El cuasi fiscal y la deuda que conlleva, esa deuda que se inició con el cierre de un mega-banco es una ficción, no existe tal deuda. Hay ficción en la economía cuando se emburuja con la política, de ahí procede la ficción económica.
¿Erogar esas seudo acreencias?, y cómo, si ese volumen de masa monetaria, mal o bien se erogó, en todo caso si ocurre se estaría duplicando una parte del circulante. Esto no lo entiende el común de la gente cuyo sentido común, valga la redundancia, está construido por la rutina del diario vivir, por el empleo y el gasto y no por la ciencia económica.
No sé cuando empezó todo esto, pero la gente tiene la creencia que sabe de economía porque “entiende” las noticias económicas que oye o lee por los medios de comunicación. La economía es mucho más que noticias económicas. Lamentablemente se puede hacer poco al respecto, sobre todo cuando está de por medio la actitud de la creencia, en donde difícilmente penetre la comprensión y la razón.
El Estado, aunque parezca obvio, no es un agente económico cualquiera. Las deudas, por la amplificada capacidad financiera, no tienen idéntico valor ni la misma capacidad de maniobra que el común de los ciudadanos. Cuando el Estado ostenta una deuda implícitamente la asume todo el país, inclusive a quienes se les adeuda si éstos son dominicanos, ¿por qué? El gobierno, cualquiera que sea, es en esencia una delegación, una jurisdicción que tiene por oficio. En contraste el común de la gente no tiene por qué delegar en nadie sus deudas, debe pagarlas de motus propio. De hecho el manejo de un determinado volumen de obligaciones, cientos y/o miles de millones de pesos o dólares, obedece a principios marcadamente distintos. Fíjense bien que los algoritmos, es decir, el conjunto de operaciones que explican hechos diversos, para los eventos económicos de un país, son diferentes al de una persona física o moral. Además se suman al Estado aspectos sensibles como el poder, ese recurso crítico determinado por la dilatada capacidad de decisión, que configura un agente económico de preeminencia.
El cuasi fiscal y la deuda que conlleva, esa deuda que se inició con el cierre de un mega-banco es una ficción, no existe tal deuda. Hay ficción en la economía cuando se emburuja con la política, de ahí procede la ficción económica.
¿Erogar esas seudo acreencias?, y cómo, si ese volumen de masa monetaria, mal o bien se erogó, en todo caso si ocurre se estaría duplicando una parte del circulante. Esto no lo entiende el común de la gente cuyo sentido común, valga la redundancia, está construido por la rutina del diario vivir, por el empleo y el gasto y no por la ciencia económica.
No sé cuando empezó todo esto, pero la gente tiene la creencia que sabe de economía porque “entiende” las noticias económicas que oye o lee por los medios de comunicación. La economía es mucho más que noticias económicas. Lamentablemente se puede hacer poco al respecto, sobre todo cuando está de por medio la actitud de la creencia, en donde difícilmente penetre la comprensión y la razón.