#231 MARASMO ENERGÉTICO

El sistema eléctrico en la República Dominicana no es confiable. Sin ostentar la categoría de materia prima, resulta que como insumo sus costos son prohibitivos, reduce ostensiblemente la posibilidad de desarrollar una estructura productiva para mercados externos, no sólo por los elevados costos que representa en la composición de los bienes a producir, sino la imposibilidad de sostener un suministro continuo de mercancías, requisito esencial si optamos por expandir los mercados.
El suministro eléctrico está politizado. La carga eléctrica dominicana está arropada por los vaivenes de la politiquería de patio, derivando en instituciones cargadas de un dispendio irresponsable, sin ningún sentido de futuro.
El problema eléctrico de algo simple se ha tornado complejo por la cantidad de intereses que se buscan conciliar. El resultado es que no hay a la vista ningún plan viable, salvo los negocios envueltos que la postre nos lleva a ostentar la energía más cara de la región, y una de las más gravosas del planeta.
La situación energética dominicana representa el estado de subdesarrollo en que estamos sumergidos, el cual sino le damos respuesta en un lapso de tiempo prudente, se sumará la pérdida de otros componentes económicos estratégicos para el desarrollo al que todos aspiramos.
Sin energía eléctrica no hay crecimiento económico. Seguiremos en el vicioso marasmo en el que está envuelta la actividad económica, con los consabidos planteamientos a la salida de la crisis energética que nunca llegan, que reiteran la esperanza, dentro del cual se esconde el interés demagógico de captar votos para la elección de los “sin futuro”.