El modelo económico dominicano se caracteriza por la influencia, sugestión en la población para asumir un comportamiento de consumo, se ajusta en la figura de la instigación. Obviamente el recurso mediático es el eje básico del modelo en cuestión. No se explica de otra manera lo que el banco central manifiesta que la economía dominicana “…está creciendo a una velocidad por encima de su capacidad potencial”, y es cierto, un modelo económico mediático que tiene sus bases en la psicosociología de la población isleña, lejos del potencial productivo. Lamentablemente, esa es la realidad. Es un PBI especulativo. Se crece porque no hay controles de precios, la liberación de los precios ha llegado a nivel del agiotismo, del libertinaje. Esa es la oportunidad comercial que existe en la isla, oportunidad comercial espuria. El modelo económico dominicano es identificado como de crecimiento inducido, el mal keynesiano, sustentado en la promoción del gasto irracional, de esta manera se garantiza el crecimiento. Las economías europeas incentivan el modelo económico del gasto por debajo del ingreso, reduciendo o expandiendo así el tamaño de la economía, en donde los agentes productivos parten de la premisa de las oportunidades de los mercados, es decir, liberan las líneas comerciales, hoy cautivas en el territorio dominicano, ajustándose a otros mercados, sean regionales o internacionales. ¿Por qué se busca a cualquier precio el crecimiento? Es la manera más fácil de financiamiento de la parafernalia gubernamental, parasitaria en esencia. El modelo económico basado en los mercados implica inversión, una mentalidad de desarrollo. El rol del recurso humano variaría considerándolo un recurso productivo y creativo, en vez del tradicional rol consumista, incauto, victima de un marketing engañoso.