#260 SECUESTRO DEL PODER ADQUISITIVO

Dos brazos estrangulan el empleo. Por un lado la presión tributaria en el sentido lato; ¿el otro? El bajo –ínfimo- nivel salarial que persiste en la isla, un coctel explosivo compuesto por la baja productividad del contratante, intermedista o comisionista operando en un mercado de consumo restringido. ¿El resultado? El reflejo del escuincle y raquítico valor de la fuerza laboral en la clase empresarial isleña. ¿La situación del empleo efectivo puede mejorar en República Dominicana? Requerimos de otro modelo económico que relance el empleo, que integre definitivamente la fase formativa con el sector productivo, divorciados, sin visos de reconciliación. Incidiríamos en el salario con resultados insospechados si redimensionamos el mercado de consumo. Debido a la estrechez del empresario local, sólo nos limitamos al consumidor que habita los cuarenta y ocho mil kilómetros cuadrados, expresado en un volumen de tres millones de consumidores reales. El ejemplo es elocuente, en países de mayores volúmenes de consumidores o en su defecto en naciones exportadoras, el nivel salarial es mayor, resultado de un incremento en la productividad. En nuestro caso, a pesar del alto crecimiento de la actividad económica expresado en el PBI en más de un cinco por ciento, se colegiría que el empresario nativo está generando mayores ingresos, empero el reflejo de ese hecho es nulo en la remuneración de la fuerza laboral. Si queremos una sociedad donde la prosperidad se comparta, la educación no es la única salida, debemos construir esa sociedad directamente, instaurando el poder de negociación en los trabajadores.