A Grecia le ocurrió: trescientos ochenta y dos millardos de dólares en deuda externa, una barbaridad sin precedentes. República dominicana está en el mismo sendero conocido como de muerte súbita. Nos referimos a la pérdida brusca de conciencia, la parálisis inesperada de la economía, en el tiempo y en su forma de presentación. Sabemos, empero, que va a llegar indefectiblemente. ¿En qué consiste la muerte súbita de una economía?
Actuamos con un optimismo histriónico, como si nada estuviera pasando; afirmamos que hay crecimiento económico, las entidades como el FMI refiere que somos el país con el endeudamiento más bajo; en suma, la economía está sana. ¿El ahorro? ¡Que va! El endeudamiento es mejor. La soberbia invade a los políticos, los ciega, los embrutece.
Pues, estamos en el periodo de los síntomas, derivado del padecimiento crónico del anquilosado modelo económico importador, succionador impenitente de las exiguas divisas; proclive a los voraces subsidios; con un sistema energético desfigurado por los intereses espurios; un sector turístico, negocio del "capa perro".
Caminamos hacia la recidiva. Que, ¿qué es eso? La reparación de un desorden endémico, como la recesión, la hiperinflación, la falta de liquidez, entre otras patologías económicas. Entonces, ¿somos una economía recidivante? O bien, ¿puede un muerto volver a la vida? ¿Podría una economía restablecerse después de encontrarse en un estado comatoso? ¿A qué costo? ¿En que tiempo?
El colapso de la economía griega trajo la ruina de los negocios, la desesperación y los suicidios por deudas, producto de medidas extremas de austeridad para superar en algo la cesación de pagos.
Actuamos con un optimismo histriónico, como si nada estuviera pasando; afirmamos que hay crecimiento económico, las entidades como el FMI refiere que somos el país con el endeudamiento más bajo; en suma, la economía está sana. ¿El ahorro? ¡Que va! El endeudamiento es mejor. La soberbia invade a los políticos, los ciega, los embrutece.
Pues, estamos en el periodo de los síntomas, derivado del padecimiento crónico del anquilosado modelo económico importador, succionador impenitente de las exiguas divisas; proclive a los voraces subsidios; con un sistema energético desfigurado por los intereses espurios; un sector turístico, negocio del "capa perro".
Caminamos hacia la recidiva. Que, ¿qué es eso? La reparación de un desorden endémico, como la recesión, la hiperinflación, la falta de liquidez, entre otras patologías económicas. Entonces, ¿somos una economía recidivante? O bien, ¿puede un muerto volver a la vida? ¿Podría una economía restablecerse después de encontrarse en un estado comatoso? ¿A qué costo? ¿En que tiempo?
El colapso de la economía griega trajo la ruina de los negocios, la desesperación y los suicidios por deudas, producto de medidas extremas de austeridad para superar en algo la cesación de pagos.