Se afirma recurrentemente que la vida fuese más barata, antaño que hogaño. “En mis tiempos la libra de arroz costaba sesenta cheles, hoy está a veinticinco pesos”, paráfrasis indicativa que las condiciones económicas fueron muy superiores a las que vivimos actualmente, como si por arte de magia el avance del tiempo nos llevara a estadios más simples de desarrollo humano, cuando probablemente ocurra lo contrario. ¿Realmente es así?
Primer paso
Para averiguarlo debemos deflactar –depurar- los precios de las distintas épocas, convirtiéndolos en precios comparables.
Segundo paso
Bien; tomemos la renta, el salario mínimo, fácilmente identificable, entre otras cosas porque caracteriza periodos económicos, en suma la referencia del costo de la vida de una época. Para ser más precisos, el salario mínimo maquilla de alguna manera el periodo de un gobierno.
Tercer paso
La canasta básica de consumo, respecto su valor, ¿cuánto cuesta? ¿Qué productos la componen? ¿Cuál es la calidad de los bienes? Se trata de verificar, por ejemplo, si consumimos lo mismo o si ha variado el nivel nutricional, si acaso ingerimos más o menos químicos. Así podemos evaluar la calidad del referido agregado de bienes. El costo de la canasta básica varía con el tiempo; con la deflactación esos cambios resultan manejables.
Resultado: ¿Ha aumentado el costo de la vida desde tiempo atrás a la fecha, o se ha abaratado? ¿Cuál ha sido el nivel de variación? La economía es un cuerpo social constituido por variables complejas, sería peregrino suponer que la estabilidad, el equilibrio, delinee un comportamiento similar en el transcurso del tiempo; espejismo de inmensas proporciones, tal como irrumpe irreflexivamente en la perorata demagógica del ejercicio político isleño.
Primer paso
Para averiguarlo debemos deflactar –depurar- los precios de las distintas épocas, convirtiéndolos en precios comparables.
Segundo paso
Bien; tomemos la renta, el salario mínimo, fácilmente identificable, entre otras cosas porque caracteriza periodos económicos, en suma la referencia del costo de la vida de una época. Para ser más precisos, el salario mínimo maquilla de alguna manera el periodo de un gobierno.
Tercer paso
La canasta básica de consumo, respecto su valor, ¿cuánto cuesta? ¿Qué productos la componen? ¿Cuál es la calidad de los bienes? Se trata de verificar, por ejemplo, si consumimos lo mismo o si ha variado el nivel nutricional, si acaso ingerimos más o menos químicos. Así podemos evaluar la calidad del referido agregado de bienes. El costo de la canasta básica varía con el tiempo; con la deflactación esos cambios resultan manejables.
Resultado: ¿Ha aumentado el costo de la vida desde tiempo atrás a la fecha, o se ha abaratado? ¿Cuál ha sido el nivel de variación? La economía es un cuerpo social constituido por variables complejas, sería peregrino suponer que la estabilidad, el equilibrio, delinee un comportamiento similar en el transcurso del tiempo; espejismo de inmensas proporciones, tal como irrumpe irreflexivamente en la perorata demagógica del ejercicio político isleño.