#312 FINANCIAMIENTO CERO A LA PRODUCCION

La distorsión inconsecuente del crecimiento bancario parte del consumo para la generación de beneficios, cuando lo correcto fuera a través del financiamiento de la actividad productiva nacional. Definitivamente los servicios bancarios están atados a la dinámica del PBI, succionando parte significativa de los ingresos del cúmulo de transacciones de la economía. ¿El dardo envenenado? El dinero plástico. Por el uso de este artificio monetario cobra una tarifa, tanto al usuario final como al intermediario, los canales de distribución.
La banca, tal como está diseñada, a todas luces es parasitaria; totalmente improductiva con el destino de los ahorros de los dominicanos. Pero, ¿es esto, el tipo de banca que demanda el desarrollo de la economía? Si es así, debemos advertir que hay enormes volúmenes de proyectos productivos natimuertos, porque no cuentan con financiamiento, sencillamente el financiamiento a la producción es cero. Sin embargo, observemos los enormes beneficios que declara la banca, algo insólito y aterrador, beneficios que salen de los bolsillos de los consumidores.
Requerimos de otro tipo de banca, necesitamos de una reforma bancaria urgente que asuma el rol que le corresponde, que se sintetiza en el impulso decidido de la inversión nacional en beneficio del bienestar de los dominicanos. Ese ahorro que está depositado en los bancos, ahorro que es de los dominicanos, debe reconvertirse en inversión para superar la crisis endémica de producción en que está sumida la nación.
Para impulsar un nuevo modelo económico, un modelo económico rentable, que genere riqueza y sobre todo reservas, debemos empezar por redefinir la inversión nacional a través del uso del ahorro interno, en otras palabras, se requiere urgente una reforma bancaria profunda.