#311 EL FERROCARRIL, UN IMPERATIVO

Poco hacemos con fomentar la producción agrícola sino la comercializamos, trasladándola oportunamente a los centros de consumo urbano. La ineficiencia del transporte de carga terrestre que prevalece en la isla distorsiona los canales de distribución, encareciendo las potenciales mercancías y convirtiendo al productor agropecuario en una victima más de los costos distorsionados prevalecientes.
El transporte de carga ferroviaria se convierte en un imperativo para el progreso de la economía nacional, no sólo para la producción rural, la reconversión de la incipiente manufactura isleña exige vías de acceso en los puntos geográficos más alejados y de difícil acceso. De lo que se trata es de diseñar un sistema de vías ferroviarias a lo largo de la geografía nacional, incluyendo la parte occidental de la isla que ocupa la republica de Haití, nación que emerge como el mercado exterior inmediato de la República dominicana, además de una fuente de recursos humanos, expresada en fuerza laboral integrada en los quehaceres primarios de la isla.
El ferrocarril representa la integración productiva dispersa en la geografía nacional, la creación de un mercado de consumo extraordinario. Actualmente contamos con ciento cuarenta y dos kilómetros de red ferroviaria absorbida por los ingenios azucareros en operación ubicados en el este del país, que no expresa el potencial de nuestro planteamiento productivo.
¿Es el metro el modernismo más importante que la vía férrea productiva?
En el planeta existen ejemplos interesantes del significado del desarrollo nacional a partir de los aportes del ferrocarril, con Estados Unidos a la cabeza, que cuenta con doscientos veinticinco mil kilómetros de vía férrea, garantizando la circulación de la producción y consumo a lo largo de toda su geografía.