#343 CONSUMIR O EXPORTAR


Cuando importamos comprando mercancías  de fuera optamos por una conducta consumista, demostrando incapacidad productiva con esa actitud irracional, por tanto no le  agregamos riqueza a nuestra isla, todo lo contrario, estamos gastándola, patrimonio acumulado sin visos de reposición en el corto plazo.
Hay momentos inflexivos en el tiempo, la aparición de paradigmas nuevos que cambian la historia de la humanidad. El descubrimiento y colonización de América, la riqueza del nuevo mundo oxigenó de forma determinante las principales naciones del viejo mundo de la época, alicaídas por el deterioro de sus ingresos ante el excesivo gasto de la sociedad de entonces. En otras palabras, el mercado de consumo del viejo continente estaba en descenso, para sostenerse el modelo de producción debía conseguir ingresos, que los obtuvo con la sustracción de la riqueza del nuevo mundo.
El nuevo modelo económico dominicano tendrá que girar alrededor de la gestión microempresarial, mientras que la empresa formal resarcirá el deterioro de sus ingresos con la conquista de nuevos mercados, aquellos que están fuera del territorio de la isla, previa reconversión de sus estructuras organizacionales hacia la actividad manufacturera. Este hecho es irreversible, el mercado local no garantiza el sostenimiento de esa parafernalia empresarial importadora, a menos que pretenda suicidarse abocándose a la alocada carrera de aumento de precios, hecho que reduciría mucho más sus posibilidades, fortaleciendo el protagonismo de la informalidad. La microempresa ha resultado en una expresión  de la incapacidad de la economía de generar el volumen de empleo requerido, el necesario para garantizar la subsistencia de los que no acceden a la economía formal, a falta de capacidad de absorción de empleo, la imposición de los requisitos de los detentadores de la oferta isleña, por demás de muy bajo perfil en cuanto a la generación de fuerzas productivas.