El problema de las empresas del país, en la época actual, es cómo agilizar la actividad mercadotécnica, bajo las condiciones de operacionalidad de los sistemas de estandarización, vigentes en la mayoría de las naciones. La respuesta está en el E-Commerce, que no es otra cosa que el estándar global de compra-venta, a través de transacciones vía electrónica, que incluye a empresas pequeñas y medianas, las PyMe, proveedoras en muchos casos de las empresas grandes. En esto influyen, obviamente, las capacidades y experiencia acumuladas, frente al rezago tecnológico latente, cosa muy común en nuestra querida quisqueya. La situación de marras se manifiesta en la pérdida de la capacidad de exportar y se refleja en la potenciación de comprar y comprar, en únicamente actuar como un país importador, porque no hemos preparado la plataforma idónea para vender nuestros productos al exterior. El concepto E-Commerce, se centra en el comercio electrónico, ya sea entre empresas o hacia el consumidor final, ampliándose en acciones promociónales, la implantación de intranets, automatización de flujos de trabajo e intercambio de información con proveedores y clientes a través de extranets, todas dirigidas a equipos personales, servidores, sistemas móviles y red de cómputos. En el mercado existen diversos proyectos virtuales de E-Commerce. Uno de ellos es el E-Bussines que aporta soluciones para la implantación de negocios electrónicos. El E-Bussines comprende un conjunto de herramientas que opera en un sistema de Red, interna y externa, local e internacional que mejora sustancialmente el sistema de comunicación, con ahorro de tiempo y recursos. El punto de partida es enfocar nuestra atención a la Web, y la Internet donde actúa.
Para entender el accionar de la tecnología de Internet, debemos evaluar las necesidades de comunicación propias de cada empresa además de explorar las posibilidades que ofrecen al momento la mensajería, la transacción y el comercio en el nicho comercial de interés. La evaluación incluye cuestiones de seguridad, costos, riesgos y beneficios; definición de prioridades del negocio y aspectos necesarios de planificación estratégica dirigidas a agilizar procesos, ahorrar tiempo y ofrecer mejor servicio a los clientes. Nos hemos familiarizado tanto con la Internet y la Web que, en contraste, poco indagamos de sus posibilidades. Su uso principal se da en la investigación, esparcimiento, aprendizaje, publicidad, comercialización y negocios a escala local e internacional. Su popularidad obedece a la pasmosa facilidad, con solo hacer clic, de consultar cualquier aspecto que nos interese o, en su defecto, publicar datos en formato electrónico, a disposición de lectores inimaginables.
“Somos pequeños para eso”, es el pretexto más común encontrado en las PyMe; “no hemos querido incursionar en transacciones vía electrónica porque nos causaría problemas administrativos”; “solo utilizamos Internet para hacer publicidad”; “preferimos que nuestra información sea confidencial”, entre otros pretextos obviamente prejuiciados que revelan la falta de orientación correcta, en desmedro de las posibilidades enormes de las empresas que no cuentan con el recurso electrónico.
El problema de las empresas del país, en la época actual, es cómo agilizar la actividad mercadotécnica, bajo las condiciones de operacionalidad de los sistemas de estandarización, vigentes en la mayoría de las naciones. La respuesta está en el E-Commerce, que no es otra cosa que el estándar global de compra-venta, a través de transacciones vía electrónica, que incluye a empresas pequeñas y medianas, las PyMe, proveedoras en muchos casos de las empresas grandes. En esto influyen, obviamente, las capacidades y experiencia acumuladas, frente al rezago tecnológico latente, cosa muy común en nuestra querida quisqueya. La situación de marras se manifiesta en la pérdida de la capacidad de exportar y se refleja en la potenciación de comprar y comprar, en únicamente actuar como un país importador, porque no hemos preparado la plataforma idónea para vender nuestros productos al exterior. El concepto E-Commerce, se centra en el comercio electrónico, ya sea entre empresas o hacia el consumidor final, ampliándose en acciones promociónales, la implantación de intranets, automatización de flujos de trabajo e intercambio de información con proveedores y clientes a través de extranets, todas dirigidas a equipos personales, servidores, sistemas móviles y red de cómputos. En el mercado existen diversos proyectos virtuales de E-Commerce. Uno de ellos es el E-Bussines que aporta soluciones para la implantación de negocios electrónicos. El E-Bussines comprende un conjunto de herramientas que opera en un sistema de Red, interna y externa, local e internacional que mejora sustancialmente el sistema de comunicación, con ahorro de tiempo y recursos. El punto de partida es enfocar nuestra atención a la Web, y la Internet donde actúa.
Para entender el accionar de la tecnología de Internet, debemos evaluar las necesidades de comunicación propias de cada empresa además de explorar las posibilidades que ofrecen al momento la mensajería, la transacción y el comercio en el nicho comercial de interés. La evaluación incluye cuestiones de seguridad, costos, riesgos y beneficios; definición de prioridades del negocio y aspectos necesarios de planificación estratégica dirigidas a agilizar procesos, ahorrar tiempo y ofrecer mejor servicio a los clientes. Nos hemos familiarizado tanto con la Internet y la Web que, en contraste, poco indagamos de sus posibilidades. Su uso principal se da en la investigación, esparcimiento, aprendizaje, publicidad, comercialización y negocios a escala local e internacional. Su popularidad obedece a la pasmosa facilidad, con solo hacer clic, de consultar cualquier aspecto que nos interese o, en su defecto, publicar datos en formato electrónico, a disposición de lectores inimaginables.
“Somos pequeños para eso”, es el pretexto más común encontrado en las PyMe; “no hemos querido incursionar en transacciones vía electrónica porque nos causaría problemas administrativos”; “solo utilizamos Internet para hacer publicidad”; “preferimos que nuestra información sea confidencial”, entre otros pretextos obviamente prejuiciados que revelan la falta de orientación correcta, en desmedro de las posibilidades enormes de las empresas que no cuentan con el recurso electrónico.
Para entender el accionar de la tecnología de Internet, debemos evaluar las necesidades de comunicación propias de cada empresa además de explorar las posibilidades que ofrecen al momento la mensajería, la transacción y el comercio en el nicho comercial de interés. La evaluación incluye cuestiones de seguridad, costos, riesgos y beneficios; definición de prioridades del negocio y aspectos necesarios de planificación estratégica dirigidas a agilizar procesos, ahorrar tiempo y ofrecer mejor servicio a los clientes. Nos hemos familiarizado tanto con la Internet y la Web que, en contraste, poco indagamos de sus posibilidades. Su uso principal se da en la investigación, esparcimiento, aprendizaje, publicidad, comercialización y negocios a escala local e internacional. Su popularidad obedece a la pasmosa facilidad, con solo hacer clic, de consultar cualquier aspecto que nos interese o, en su defecto, publicar datos en formato electrónico, a disposición de lectores inimaginables.
“Somos pequeños para eso”, es el pretexto más común encontrado en las PyMe; “no hemos querido incursionar en transacciones vía electrónica porque nos causaría problemas administrativos”; “solo utilizamos Internet para hacer publicidad”; “preferimos que nuestra información sea confidencial”, entre otros pretextos obviamente prejuiciados que revelan la falta de orientación correcta, en desmedro de las posibilidades enormes de las empresas que no cuentan con el recurso electrónico.
El problema de las empresas del país, en la época actual, es cómo agilizar la actividad mercadotécnica, bajo las condiciones de operacionalidad de los sistemas de estandarización, vigentes en la mayoría de las naciones. La respuesta está en el E-Commerce, que no es otra cosa que el estándar global de compra-venta, a través de transacciones vía electrónica, que incluye a empresas pequeñas y medianas, las PyMe, proveedoras en muchos casos de las empresas grandes. En esto influyen, obviamente, las capacidades y experiencia acumuladas, frente al rezago tecnológico latente, cosa muy común en nuestra querida quisqueya. La situación de marras se manifiesta en la pérdida de la capacidad de exportar y se refleja en la potenciación de comprar y comprar, en únicamente actuar como un país importador, porque no hemos preparado la plataforma idónea para vender nuestros productos al exterior. El concepto E-Commerce, se centra en el comercio electrónico, ya sea entre empresas o hacia el consumidor final, ampliándose en acciones promociónales, la implantación de intranets, automatización de flujos de trabajo e intercambio de información con proveedores y clientes a través de extranets, todas dirigidas a equipos personales, servidores, sistemas móviles y red de cómputos. En el mercado existen diversos proyectos virtuales de E-Commerce. Uno de ellos es el E-Bussines que aporta soluciones para la implantación de negocios electrónicos. El E-Bussines comprende un conjunto de herramientas que opera en un sistema de Red, interna y externa, local e internacional que mejora sustancialmente el sistema de comunicación, con ahorro de tiempo y recursos. El punto de partida es enfocar nuestra atención a la Web, y la Internet donde actúa.
Para entender el accionar de la tecnología de Internet, debemos evaluar las necesidades de comunicación propias de cada empresa además de explorar las posibilidades que ofrecen al momento la mensajería, la transacción y el comercio en el nicho comercial de interés. La evaluación incluye cuestiones de seguridad, costos, riesgos y beneficios; definición de prioridades del negocio y aspectos necesarios de planificación estratégica dirigidas a agilizar procesos, ahorrar tiempo y ofrecer mejor servicio a los clientes. Nos hemos familiarizado tanto con la Internet y la Web que, en contraste, poco indagamos de sus posibilidades. Su uso principal se da en la investigación, esparcimiento, aprendizaje, publicidad, comercialización y negocios a escala local e internacional. Su popularidad obedece a la pasmosa facilidad, con solo hacer clic, de consultar cualquier aspecto que nos interese o, en su defecto, publicar datos en formato electrónico, a disposición de lectores inimaginables.
“Somos pequeños para eso”, es el pretexto más común encontrado en las PyMe; “no hemos querido incursionar en transacciones vía electrónica porque nos causaría problemas administrativos”; “solo utilizamos Internet para hacer publicidad”; “preferimos que nuestra información sea confidencial”, entre otros pretextos obviamente prejuiciados que revelan la falta de orientación correcta, en desmedro de las posibilidades enormes de las empresas que no cuentan con el recurso electrónico.