#05 LAS FRANQUICIAS EN EL PAIS

Desde hace algún tiempo las franquicias de “comidas rápidas”, instaladas en su momento con bombos y platillos, pasan por ciertos inconvenientes para seguir operando en el país. Tenemos varios casos: Subway, caracterizada por ofrecer sándwiches fríos, fue una de las primeras que cerró; Wendy, cerró; Mc Donald ha reducido su escala de operaciones, Burger King sigue operando sin el flujo de público esperado y hay, estimo, un replanteamiento de costos, sumándose otras franquicias locales y foráneas con problemas semejantes. En su oportunidad, a través de la prensa, CFC que son las siglas del fast food americana Church’s Freid Chicken, franquicia exitosa en USA, decidió suspender sus operaciones de comercialización de pollos tipo roast –asado- en República Dominicana. Afirmaba la nota que dicho cierre obedecía al aumento en los costos de operación, particularmente los costos de energía eléctrica, gravamen de un 10% adicional a la importación de bienes no esenciales combinado con una tasa de cambio del dólar incrementado, costos recientes en seguridad social y aumento de los costos financieros en más de un 100%. Además la gente, según la nota, no frecuentaba el establecimiento como se había previsto, sobretodo los jóvenes, proclives al consumismo del “sueño americano”. Esta franquicia, como otras a los que he aludido, representa un caso típico relativo a problemas de economía de escala, causado por ingresos insuficientes en el mercadeo masivo de la empresa, frente a un cambio significativo en la estructura de costos. Además se suman los modelos empresariales vigentes cuyo componente cortoplacista resulta asfixiante. De hecho existen algunas condiciones básicas para el desarrollo de un proyecto comercial en una economía como la de República Dominicana. El potencial de mercado es uno de los más importantes. Operando de forma peculiar hay factores económicos, políticos, legales e impositivos, que han ido adoptando lentamente normas internacionales, fruto de la globalización de las economías. Sin embargo, una franquicia no puede competir en un medio como el nuestro sólo inspirada en oportunidades de mercado, obviando el paquete de soporte que amortice el ambiente sensible de costos. El mercado de pollos en el país por ejemplo, consume en una economía que crece a un ritmo de un 3% anual. Dispone de un colchón demográfico de nueve millones de consumidores, de los cuales el 65% corresponde a la población urbana, con una perspectiva del 2% crecimiento anual. Es fácil observar el éxito de Pollos Victorina, Kentucky Freid Chicken y otros fast food que tienen en su menú presentaciones diversas de pollo. El dominicano gusta del pollo y lo incluye como parte de su dieta alimenticia diaria. El pollo es la opción cárnica suplementaria más idónea en la República Dominicana, mostrando amplia variedad en la forma de consumo. De ahí la aceptación de las diversas versiones en recetas culinarias de pollo, ingrediente principal en el menú de los negocios de comida rápida. Si el deseo es seguir operando franquicias en nuestro país, la adopción de estrategias en esa dirección deben sustentarse en la gestión eficiente de recursos financieros, áreas funcionales adecuadamente ideadas, desarrollo de economías de escala, aumento significativo de la red de distribución, acciones agresivas de imagen y publicidad, habilidades en la innovación del producto en el contexto de un buen servicio y sobretodo un enfoque de gestión empresarial de mayor espectro. Pero si la decisión es cerrar, no hay argumento válido que valga; hasta los buenos negocios cierran.