El FMI no ha cambiado, es el mismo FMI de siempre, el FMI de las restricciones y condicionamientos, el FMI de las políticas fiscalistas, también el FMI de medidas reaccionarias, en definitiva el FMI que adolece de políticas sociales a favor de la convivencia humana.
Cuando una Nación opta por acudir al FMI lo hace esencialmente por asistencia financiera, ante la dificultad con acreedores internacionales por el incumplimiento de la amortización de la deuda externa. En tal sentido el FMI es una especie de interventor-garante a favor de las entidades acreedoras, particularmente los reconocidos organismos internacionales crediticios como el Banco Mundial y el BID, además de naciones desarrolladas como los Estados Unidos y la Comunidad Económica Europea, a esto se añaden los acreedores orientales y los compromisos que surgen de los capitales secundarios, bonos y otros.
Si un país demuestra que puede manejarse con relativo éxito frente a sus compromisos internos y externos, además de realizar inversiones públicas tendentes a garantizar un nivel de desarrollo económico en beneficio de agregados sociales presentes y futuros, es muy cuesta arriba que esté solicitando asistencia al FMI, que se reducen en controles y supervisión, la llamada figura de la economía intervenida.
La economía dominicana no necesita ni requiere en estos momentos ninguna intervención del FMI, a menos que se quiera admitir como válido que contamos como una economía sesgada, distorsión esta que no garantiza un mínimo de funcionalidad económica, esto es, una disfunción obviamente adquirida a través del tiempo, que no nos permite un mínimo desenvolvimiento económico, una alteración cuantitativa y cualitativa de la economía dominicana. Creo que estamos exagerando si vemos ese cuadro endémico en nuestra economía.
La BBC, organismo de servicio de información internacional afirma al respecto: “Las políticas financieras del FMI están sujetas a que los países con necesidad de ayuda hayan ‘hecho esfuerzos razonables por superar sus dificultades de balanza de pagos’. La cooperación con el FMI y sus recomendaciones de política económica es un factor decisivo en la concesión de ayuda. El compromiso de las autoridades nacionales respecto de medidas como reforma institucional, estabilidad macroeconómica y compromiso a una economía abierta, son considerados por el FMI como elementos clave para la implementación fructífera de la asistencia técnica que ofrece”, marco real de la República Dominicana.
Cuando una Nación opta por acudir al FMI lo hace esencialmente por asistencia financiera, ante la dificultad con acreedores internacionales por el incumplimiento de la amortización de la deuda externa. En tal sentido el FMI es una especie de interventor-garante a favor de las entidades acreedoras, particularmente los reconocidos organismos internacionales crediticios como el Banco Mundial y el BID, además de naciones desarrolladas como los Estados Unidos y la Comunidad Económica Europea, a esto se añaden los acreedores orientales y los compromisos que surgen de los capitales secundarios, bonos y otros.
Si un país demuestra que puede manejarse con relativo éxito frente a sus compromisos internos y externos, además de realizar inversiones públicas tendentes a garantizar un nivel de desarrollo económico en beneficio de agregados sociales presentes y futuros, es muy cuesta arriba que esté solicitando asistencia al FMI, que se reducen en controles y supervisión, la llamada figura de la economía intervenida.
La economía dominicana no necesita ni requiere en estos momentos ninguna intervención del FMI, a menos que se quiera admitir como válido que contamos como una economía sesgada, distorsión esta que no garantiza un mínimo de funcionalidad económica, esto es, una disfunción obviamente adquirida a través del tiempo, que no nos permite un mínimo desenvolvimiento económico, una alteración cuantitativa y cualitativa de la economía dominicana. Creo que estamos exagerando si vemos ese cuadro endémico en nuestra economía.
La BBC, organismo de servicio de información internacional afirma al respecto: “Las políticas financieras del FMI están sujetas a que los países con necesidad de ayuda hayan ‘hecho esfuerzos razonables por superar sus dificultades de balanza de pagos’. La cooperación con el FMI y sus recomendaciones de política económica es un factor decisivo en la concesión de ayuda. El compromiso de las autoridades nacionales respecto de medidas como reforma institucional, estabilidad macroeconómica y compromiso a una economía abierta, son considerados por el FMI como elementos clave para la implementación fructífera de la asistencia técnica que ofrece”, marco real de la República Dominicana.