#85 TRES ECONOMIAS

En el país hay tres economías: la economía mediática, la economía de los políticos –del oficialismo y la oposición-, y la economía real. Obviamente ninguna de ellas coincide; pero por Dios cómo van a coincidir si los intereses son distintos.
Si nos llevamos de la economía de los medios de comunicación advertimos una economía de la noticia. Esto es comprensible, hay una competencia feroz por el favor de los anunciantes; el monto que se persigue es de un estimado anual de siete mil millones de pesos dominicanos. Frente al horizonte comercial expuesto, los medios de comunicación proyectan una economía de emociones con énfasis en sucesos económicos cautivantes, donde solo hay espacio para lo imprevisto y lo muy importante; el desafío diario es la captación de la atención del público usuario.
¿Y la economía de los políticos? Aquí hay que establecer dos variantes, veamos. Si se trata de los políticos de la oposición la salvedad es que todo en la economía anda mal, añadiendo a esto remembranzas de épocas idas, de cuando eran gobierno, cuando la economía estaba cerca de lo ideal y todo por supuesto marchaba viento en popa, mucho antes de ser subrogados por otro grupo político.
Del oficialismo ni que hablar; es la economía del maquillaje sofisticado, la economía del crecimiento sostenido, la de mayor crecimiento del globo. La economía de los oficialistas se manifiesta por la gran abundancia de los rubros de mayor demanda de la población; los indicadores socioeconómicos revierten sus tendencias sin ninguna causa aparente: notoria disminución del desempleo, inflación en baja o controlada a lo sumo, con un marcado bienestar económico de las clases sociales predominantes.
¿Qué decir de la economía real? Sin lugar a dudas, me permito afirmar que la conocemos poco, fruto de la situación desvirtuada en que se encuentra, expuesta a un cúmulo dispar de intereses. No obstante, tenemos la sensación de que es una economía vitalizada –no es una economía muerta-, aunque de percepción general variable, no nos ponemos de acuerdo en la definición de sus perfiles, de ahí que luce confusa respecto a su comportamiento integral. A pesar de que la economía dominicana está inserta en un área geográfica relativamente pequeña, eso no es óbice para determinar que es una economía pequeña, de ahí que es necesario redimensionarla para así poder ver sus potencialidades.