#144 JUGANDO A LAS EXPECTATIVAS

Los agentes económicos dominicanos lucen “dormidos” cuando de reajustes se trata, sobre todo el que tiene que ver con la reducción de precios. El prejuicio muy difundido de que “siempre hay que ganar” está acentuando innecesariamente la crisis. Se nota sin mucho esfuerzo el diferimiento inducido de las decisiones que deben tomarse al respecto, que deriva lamentablemente en expectativas frustratorias en la población. La estrategia global plantea de manera clara en invertir en la preservación del mercado de consumo, una inversión intangible en apariencia. Si insistimos en frenar la inercia del reajuste económico en el contexto actual de recesión, los desequilibrios del proceso provocarían en muy corto plazo el cierre masivo de empresas, reducción lógica de la oferta a pesar de lo cruel que pudiera parecer. Si no nos preparamos para operar por un tiempo con pérdidas en los mercados de consumo, nos expondremos a desaparecer. La cultura de maximización de la rentabilidad resulta a todas luces impracticable en el contexto económico recesivo. El prestigioso consultor Peter Drucker llegó a plantearlo hace algunas décadas, sustituyéndolo por la racionalidad de la rentabilidad, extrapolando las ganancias enfocada a la mercancía hacia las ganancias por periodos.
Robert Lucas, Premio Nobel de Economía en 1995, estudió las expectativas que se crean en una economía, deduciendo que la gente aprende de sus errores, corrigiéndolos en su oportunidad. Lo peligroso de este principio deviene en que a la gente se le engaña una vez, quizá dos, pero no indefinidamente. El mercado acomoda sus decisiones desechando las unidades comerciales que no están de acuerdo a sus expectativas, la que prima actualmente, la de los precios a la baja.