#331 EL DRAMA DE PRODUCIR EN LA POBREZA


No cabe la menor duda que el discurso del ex-presidente Fernández en la 62 Asamblea General de la ONU aún está vigente, no tanto por el contenido de los temas que trató, si no la forma en que lo expresó, los ribetes utilizados, poco usuales para este tipo de escenario.
La cita del desconocido agricultor Félix David García Peña, la solicitud de “comercio justo” perturba; inquieta en momentos que están en desarrollo los bloques comerciales a través de la suscripción de sendos convenios de Libre Comercio. Félix David García Peña aparece salido de una novela, convertido en una expresión literaria, trabado en la maraña de un drama, el drama de producir en la pobreza.
La mención de organismos internacionales para configurar la pobreza es abrumadora, incuestionable, henchida de credibilidad; característica indubitable de los pueblos latinoamericanos; una impronta pretendidamente deleznable, no  avizorada en el futuro inmediato.Cuando leemos reflexivamente los aspectos del comercio internacional del escrito en cuestión no dejamos de pensar en un embudo -cono rematado en canuto para transvasar líquidos-, el comercio entre naciones desarrolladas y subdesarrolladas; mientras más comercio introducen por la entrada ancha, más drenan pobreza por la salida angosta. Esto deviene de la desigualdad comercial, el notorio desnivel competitivo del comercio internacional manifestado en injusticia social. El libre comercio se ha convertido en una herramienta proteccionista para los productores de países desarrollados garantizándoles altos volúmenes de ventas, no sujeto a competidores de alto nivel. La competitividad de las empresas de zonas francas sólo incide directamente en el empleo. Los países asiáticos como el caso de China exponen la economía de escala y precios bajos como ventajas competitiva. Respecto a la eliminación del subsidio de exportación de la leche en Europa, además del aumento de los precios del maíz, sorgo y trigo, en otras palabras la pérdida de capacidad competitiva, creemos que esta situación lejos de perjudicar a los países importadores, estimula la producción local, además del incremento de consumo de productos sustitutos.