#303 MODELO DE ARRENDAMENTO TURÍSTICO

¿Por qué el modelo turístico? ¿Es que turismo es turismo, sea cual sea la latitud del planeta? Eso no es así.
El primer aspecto del modelo económico corresponde a la inversión financiera, derivando luego el tipo de oferta y demanda. España por ejemplo, que ostenta grandes inversiones turísticas en la isla, dispone de una estructura propia en el modelo de comercialización, cuyos distribuidores –canales de distribución- son comisionistas directos en los países emisores de los diversos mercados turísticos, en tanto bullen los asalariados en las múltiples fuentes de destino turístico. Además, cuenta con línea aérea nacional de inversión nativa, de incuestionable calidad y volumen. Los bancos españoles dirigen el flujo financiero turístico hacia su ámbito geográfico, determinando así el modelo económico español de industria turística. Hasta aquí todo va bien. Santo Domingo, en cambio, no dispone de industria turística propia, sino de un modelo de arrendamiento turístico, una especie de zona franca turística de inversiones foráneas que obviamente obedecen a directrices externas.
El destino turístico no determina la industria turística. La industria turística está configurada en el país de origen de la inversión turística, insuflando en su economía – con infalible recurrencia- los ingresos del consumo turístico, sea cual sea el punto geográfico del planeta objeto de la inversión. Queda únicamente –dura realidad- el gasto en forma de salarios en la Nación que ostenta los atractivos turísticos, caso incuestionable de la República Dominicana.
El turismo en términos comerciales capta -vía las ventas- el dinero gastado por los turistas en el destino turístico -composición del ingreso-, además de la situación del precio de las mercancías locales, coyuntura de permuta negociada por la oferta nativa y los inversionistas turísticos. En esto nada incide la República Dominicana en su condición de arrendador de sus atractivos turísticos. En definitiva la oferta está alquilada, no funciona como propia.